La cuantiosa
penalización que estableció el martes un juez de Brooklyn,
y que el sindicato TWU (Trnaspor Workers Union) Local 100 aseguró
que apelará, dejará extenuadas las arcas de la unión.
Además,
puede forzar el regreso al trabajo de los 33.700 empleados del metro
y de los autobuses que secundaron por completo la convocatoria de
huelga en la primera jornada.
Los
empleados afrontan también una sanción de dos días
de salario por cada jornada de huelga, al haber cometido una violación
de la Ley Taylor, una norma estatal que prohíbe realizar
paros laborales a funcionarios del estado y municipales.
Las
negociaciones sobre pensiones, salarios y beneficios médicos
entre la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, siglas en inglés)
y sus empleados quedaron rotas poco antes de anunciarse la huelga,
y de inmediato la disputa se trasladó a los tribunales.
Con
esa iniciativa, las autoridades y la MTA mostraban su determinación
a combatir la huelga con todos los medios legales a su alcance por
considerar que, además de violar la ley, supone un grave
perjuicio para la actividad económica y las arcas municipales.
La
oficina del contralor William Thompson calcula que la ciudad perderá
unos 1.600 millones de dólares durante la primera semana
de huelga, de los que 400 millones corresponderían al martes
y 300 millones diarios entre el miércoles y el viernes.
Las
pérdidas durante el fin de semana se calculan en unos 100
millones, a los que se sumarían otros 200 millones si el
paro se prolonga al lunes próximo.
Bloomberg,
por su parte, calcula que las pérdidas rondarán los
400 millones diarios.
El
ayuntamiento estima que tendrá que pagar además unos
10 millones de dólares diarios en horas extras a agentes
de policía que, desde el inicio del conflicto, trabajan turnos
de doce horas en lugar de las ocho habituales para proteger el sistema
de transporte y regular el tráfico, entre otros cometidos.
El
alcalde Michael Bloomberg, que llegó por la mañana
a pie a su oficina después de cruzar el puente de Brooklyn
rodeado de cámaras y de otros caminantes, reiteró
durante una intervención pública que la huelga es
"desconsiderada e ilegal" y que el plan de emergencia
que se comenzó a aplicar el martes dio los resultados previstos.
"La
ciudad está funcionando y funcionando bien, considerando
las graves circunstancias en las que nos hallamos", señaló
Bloomberg, pero agregó que las consecuencias económicas
para los negocios iban de "graves a devastadoras", según
el tipo de actividad.
El comercio minorista, especialmente en la zona sur de Manhattan,
ha sido uno de los sectores más afectados por la huelga y
centenares de establecimientos no pudieron abrir sus puertas o,
cuando lo hicieron, apenas tuvieron ventas.
También
han resultado afectadas las tiendas de alimentación, con
problemas en la recepción de género, y se han producido
cancelaciones en hoteles, entre otros ámbitos.
"Todo
esto por una huelga ilegal", subrayó Bloomberg con un
tono disgustado y contundente. "Vivimos en un país de
leyes donde puede haber graves consecuencias para quienes las violan.
Los afiliados al sindicato no son diferentes." El martes por
la noche se producían los primeros contactos entre las partes
implicadas en la negociación y un representante de la Junta
para las Relaciones en Empleo Público, una entidad estatal
encargada de mediar en conflictos laborales que afectan a funcionarios.
La
MTA ha solicitado de forma oficial esta intervención con
el alegato de que las negociaciones están estancadas y que
se precisa por tanto un arbitraje, algo a lo que hasta ahora se
ha opuesto el sindicato. EFE
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