La
desconvocatoria de la huelga permitirá reanudar las negociaciones
sobre el convenio colectivo del sector entre el sindicato TWU Local
100 y la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA), que quedaron
rotas la madrugada del pasado martes.
"Estoy
encantado de anunciar que la ejecutiva del sindicato ha aprobado
con una mayoría abrumadora pedir a los trabajadores que vuelvan
a sus puestos de trabajo, y reanudar inmediatamente el servicio
de metro y autobús", declaró a la prensa el presidente
de la central, Roger Touissant.
Poner
en marcha de nuevo el sistema de transporte público de Nueva
York, el mayor de Estados Unidos, llevará entre diez y doce
horas, dijeron fuentes de la administración.
La
huelga ha obligado a cerca de siete millones de personas a buscar
maneras alternativas para llegar a sus puestos de trabajo, como
hacer autostop, viajar en bicicleta, en patines o, la mayoría,
ir andando, lo que ha generado riadas de personas sobre los puentes
de Manhattan.
La
protesta ha generado un grave daño económico a la
ciudad, más de 1.000 millones de dólares según
la administración, dado que se ha producido en plena campaña
navideña de ventas y en una de las temporadas altas de turismo.
El
sindicato ha accedido a finalizar la huelga tras sufrir una enorme
presión política por parte de las autoridades estatales
y por el alcalde de la ciudad, el republicano Michael Bloomberg,
que los llegó a acusar de "delincuentes".
También
han sufrido una gran presión social y mediática, especialmente
de diarios sensacionalistas como el "New York Post", que
tachó de "ratas" a los empleados del transporte
público.
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Pero
la mayor presión ha sido la judicial, pues desde el
primer momento las autoridades advirtieron de que la huelga
era ilegal, según una norma, la Ley Taylor, que prohíbe
a los empleados públicos realizar este tipo de protestas. |
De
hecho, los dirigentes del sindicato debían comparecer esta
tarde ante un juez de Brooklyn, Theodore T. Jones, por "desacato
criminal", si bien la citación será, posiblemente,
anulada, a la vista de los acontecimientos.
Este
mismo juez impuso el pasado martes una multa de un millón
de dólares por cada jornada de paro al sindicato, que apenas
cuenta con tres millones en activos.
Una
vez cancelada la huelga, patronal y administración podrán
volver a negociar el convenio colectivo, y especialmente el controvertido
asunto de las pensiones, que precisamente causaron las mayores fricciones.
En
concreto, las negociaciones se rompieron por la negativa de la MTA
a retirar su propuesta de recortar las prestaciones por jubilación
y del seguro de salud para los nuevos empleados.
Ahora,
en el proceso de negociación abierto, uno de los puntos que
reclamarán los sindicalistas será la amnistía
por las multas que les corresponderían según la Ley
Taylor.
El
acercamiento entre el sindicato y la administración
ha sido posible por la intervención de los mediadores
de la Junta Estatal de Relaciones Laborales, que en las últimas
horas han mantenido intensas negociaciones con las dos artes.
La
propuesta de los mediadores fue reabrir la mesa de negociación,
con la única condición de que se desconvocara
la huelga, y a cambio de suavizar las exigencias sobre el
recorte de las jubilaciones.
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De
esta manera, el acuerdo es satisfactorio para el sindicato, que
se negaba a aceptar la última propuesta sobre pensiones,
y también para la administración, que se había
opuesto a negociar si no se suspendía la protesta.
No
obstante, se desconoce cuál será el resultado de la
negociación, porque "no está todavía claro
si las dos partes tienen un deseo genuino de resolver sus diferencias",
dijo a la prensa uno de los mediadores, Richard A. Curreri. EFE
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