La
sexta sesión del proceso se abrió esta mañana
en Bagdad en medio de estrictas medidas de seguridad y en presencia
del ex dictador, quien acusó a la Administración estadounidense
de mentir por negar que sus tropas le hayan golpeado durante su
estancia en prisión, como denunció el miércoles.
El
juicio fue reanudado el miércoles, después de dos
semanas de receso, y el juez escuchó entre ayer y hoy la
declaración de nuevos testigos que relataron cómo
fueron detenidos y torturados por los servicios secretos iraquíes
tras un supuesto intento de asesinato de Sadam en 1982.
Tanto
Sadam como su hermanastro, Barzan al Tikriti, expresaron dudas sobre
las afirmaciones de los testigos respecto a los asesinatos y la
tortura tras la intentona de asesinato, e insistieron en que ellos
mismos fueron maltratados durante su detención.
Barzan,
antiguo jefe de los servicios secretos, aseguró que fue golpeado
por uno de los militares estadounidenses que le interrogaban tras
su detención.
El
juez Razgar Amin ordenó que la sesión de esta tarde
se celebrase a puerta cerrada cuando Barzan comenzó a ofrecer
una declaración que el juez consideró "relacionada
con asuntos relativos a la seguridad".
Sadam,
Barzan y los demás juzgados están acusados de haber
asesinado a 148 chiíes en Dujail (80 kilómetros al
norte de Bagdad), tras el presunto intento de asesinato contra el
ex dictador durante su visita a esa aldea en 1982. EFE |