La
policía advirtió que Reynaldo Elías Rapalo,
quien está acusado de violar a siete niñas y mujeres,
e intentar violar a otras cuatro, es un fugitivo peligroso que podría
estar armado.
Según
las autoridades, cerca de las 9:30 p.m. del martes, Rapalo, que
estaba detenido en la cárcel Turner Guilford Knight (TGK),
escapó de su celda de máxima seguridad en el sexto
piso trepando por un conducto de ventilación hasta el techo,
tras cortar unas barras de seguridad. Una vez ahí, Rapalo,
de 34 años, utilizó varias sábanas atadas unas
con otras como una cuerda para descender hasta el suelo.
Un
segundo reo, Idanio Bravo, también quiso escapar, pero no
lo logró pues se fracturó ambas piernas en su intento
de fuga. Tras ser hallado, fue transportado al Centro de Traumas
Ryder.
Un
visitante alertó a los agentes de la cárcel sobre
la cuerda hecha de sábanas, y afirmó que vio cómo
una persona se deslizaba por la cuerda después de que los
guardias terminaron de patrullar esa parte del perímetro.
Según
las autoridades, Rapalo desechó su uniforme de reo y podría
estar vestido de negro.
''Este
hombre representa el peor tipo de amenaza para la comunidad'', aseveró
Robert agregó que su departamento se ha unido a la Policía
de Miami y la de la Florida en la búsqueda del fugitivo.
''Vamos
a expandir la búsqueda hasta que lo encontremos'', aseguró.
Rapalo,
natural de Honduras, se encontraba preso desde el 2003, acusado
de violar a víctimas que iban desde una niña de 11
años hasta una mujer de 79, y de intentar violar a otras
cuatro.
Al
ser arrestado, Rapalo confesó sus crímenes y si es
hallado culpable podría pasar el resto de sus días
tras las rejas. Su juicio estaba fijado para febrero del 2006.
''Esta
persona le había dicho a los otros presos que sabía
que iba a ir a la cárcel por el resto de su vida, y que tenía
que salir de aquí'', señaló Katherine Fernández
Rundle, la fiscal estatal de Miami-Dade.
No
está claro si Rapalo obtuvo ayuda de empleados de TGK o de
otros presos.
''Estamos
investigando todas las posibilidades'', explicó Charles McRay,
el director del departamento de cárceles de Miami-Dade, quien
se mostró visiblemente consternado al hablar con la prensa.
''Esta
situación me perturba'', afirmó McRay. ``El departamento
de cárceles toma esto muy en serio''.
La
fuga ha provocado un revuelo entre los políticos locales,
quienes claman por que se lleve a cabo una investigación
de cómo Rapalo logró escaparse bajo las narices de
los guardias.
La
comisionada condal Rebeca Sosa, la presidenta del comité
de relaciones comunitarias, seguridad y administración de
salud, pidió una investigación inmediata sobre la
fuga y sobre la posible falla en la seguridad de la cárcel.
''Mi
comité va a tratar de tener un protocolo más estricto
para revisar las reglas que existen en este momento en la cárcel,
y si hay que cambiar alguna, lo haremos'', dijo la comisionada.
Asimismo,
el administrador del condado, George Burgess, ordenó una
investigación independiente por parte del departamento de
policía de Miami-Dade sobre el incidente y sobre el protocolo
de seguridad del departamento de cárceles.

Reynaldo
Elías Rápalo. |
Esta
es la cuarta fuga ocurrida en TGK desde que se inauguró
en 1989. La última ocurrió en el 2002.
Aun
así, McRay aseguró que ''la cárcel es
muy segura'', y que Rapalo se hallaba en una unidad de máxima
seguridad, reservada para acusados de crímenes de violencia
sexual.
El
alcalde del condado, Carlos Alvarez, aseguró que seguirá
personalmente la investigación policial.
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''Esto
es inaceptable. Alguien tiene que responder al respecto'', dijo
Alvarez.
El
alcalde cuestionó si TGK era la institución correcta
para Rapalo, y opinó que debería haber estado recluido
en el Centro de Detención de Miami-Dade.
''Si
hubiese estado en esa cárcel, esto no hubiese sucedido'',
acotó el alcalde. ``Si eso es máxima seguridad, y
este individuo pudo huir, tenemos que reevaluar qué significa
máxima seguridad''.
Durante
una conferencia de prensa realizada ayer en el Departamento de Policía
de Miami, las autoridades pidieron la ayuda al público para
capturar a Rapalo. Por otro lado, le recordaron al público
que asistir a un fugitivo es un delito grave que puede ser penalizado
con prisión.
''Ayudar
a un fugitivo tiene una pena hasta de 15 años en la cárcel,
y mientras yo lleve este caso, pediremos la pena más alta
para estas personas'', advirtió Fernández Rundle.
''Obviamente,
este individuo es asistido por alguien en la comunidad'', indicó
el jefe de la policía de Miami, John Timoney. ``Alguien sabe
dónde está''.
Si
tiene alguna información sobre el paradero de Rapalo, puede
llamar anónimamente al (305) 471-TIPS. |