Monseñor
Sabah, máximo representante de la Iglesia Católica
en Tierra Santa, recorrerá los seis kilómetros que
separan ambas ciudades acompañado por decenas de monaguillos
y frailes, y escoltado primero por la Policía israelí
y, tras entrar en Belén, por la palestina, tal y como marca
la tradición.
El
mal tiempo, con lluvia y la amenaza de nieve, no favorece la celebración
de una ceremonia que define el comienzo de la Navidad, pero que
no ha disuadido a miles de peregrinos de todo el mundo de visitar
la localidad.
Fuentes
hoteleras palestinas informaron de una ocupación de habitaciones
sin precedentes desde el año 2000, año jubilar y en
la que Belén vivió momentos estelares por la visita
del Papa Juan Pablo II meses después.
Habitantes
de la ciudad dijeron que por primera vez desde aquel año
sienten un espíritu navideño y que esperan que se
confirmen las previsiones turísticas.
Según
su alcalde, Víctor Batarseh, se espera la llegada de entre
30.000 y 50.000 peregrinos de todo el mundo durante la Nochebuena
y el Día de Navidad, una cantidad superior a la del año
pasado.
Siguiendo
también una tradición desde que comenzó la
Intifada de Al Aksa, Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP)
se han comprometido a respetar un período de tregua de tres
días y alentar así el espíritu de paz navideño.
El
jefe de la policía de Belén, Isah Iju, indicó
hoy que el Ejército israelí se ha comprometido a no
llevar a cabo ninguna operación en todo el distrito y que
igual compromiso han aceptado las Brigadas de los Mártires
de Al Aksa.
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La
población cristiana de Belén expresó
su indignación a las Brigadas por la toma el martes
de la alcaldía de esa ciudad, frente a la Basílica
de la Natividad, en una acción que puede influir negativamente
en el flujo de peregrinos durante estas fiestas. |
Para
garantizar la seguridad, unos 800 agentes de la Policía palestina
han comenzado a tomar posiciones en la ciudad y a dirigir el tráfico
a zonas aledañas a la Plaza del Pesebre, donde esta noche
distintos grupos locales y extranjeros cantarán villancicos.
El Ejército israelí, por su parte, ha garantizado
que abrirá el acceso a la ciudad a través de los dos
grandes portones que hay en el muro de hormigón que separa
Belén de Jerusalén.
Israel
ha completado en los últimos meses la construcción
de una terminal fronteriza entre las dos ciudades que la población
local ve como la creación de una gran prisión, pues
ha quedado desconectada totalmente de Jerusalén.
Por
ese muro deberá cruzar la comitiva de Monseñor Sabah,
quien del otro lado será recibido por dirigentes cristianos,
una banda de boyscouts y la Policía.
Esta
medianoche Sabah oficiará la Misa del Gallo, que será
difundida al mundo por la televisión palestina desde la Iglesia
de Santa Catalina, anexa a la Basílica de la Natividad, bajo
el control de la Iglesia Ortodoxa.
En
el subsuelo de la Basílica, a la que se llega por un pasillo
desde Santa Catalina, se halla la estrella de Belén, el sitio
en el cual, según la tradición cristiana, nació
Jesús.
El
presidente palestino, Mahmud Abás, ha confirmado que
participará en la Misa del Gallo, una costumbre del
ya fallecido Yaser Arafat hasta diciembre de 2001, cuando
Israel lo confinó en la "mukata" de Ramala
y no le permitió desplazarse a Belén. |
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Los
peregrinos que no puedan participar en la Misa del Gallo, podrán
seguirla concentrados en la Plaza del Pesebre, ello si las condiciones
meteorológicas aportan también su granito de arena.
EFE
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