"Cumple
tu promesa Señor. Haz que donde hay discordia nazca la paz,
que surja el amor donde reina el odio, que se haga luz donde dominan
las tinieblas. Haz que seamos portadores de tu paz", afirmó
Joseph Ratzinger en la homilía de la tradicional Misa de
Nochebuena.
En
una basílica de San Pedro abarrotada de fieles, en una noche
fría y teniendo a un lado una imagen del Niño Jesús,
Benedicto XVI dijo que Dios es tan grande que puede hacerse pequeño,
tan poderoso que puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro
como niño indefenso, "a fin de que podamos amarlo".
El
Papa manifestó que con el nacimiento de Jesús una
"luz brilló" y que esa luz significa "conocimiento
y verdad, en contraste con la oscuridad de la mentira y de la ignorancia".
Esa luz -precisó- hace vivir a los hombres, les indica el
camino y es amor.
La Luz de Belén, aseguró, nunca se ha apagado y ha
iluminado a los hombres y mujeres a los largo de los siglos.
"A
partir de Belén, una estela de luz, de amor y de verdad impregna
los siglos. Si nos fijamos en los santos, desde Pablo y Agustín
a Francisco, Domingo, Francisco Javier, Teresa de Avila y Madre
Teresa de Calcuta vemos que ese camino de luz se inflama siempre
de nuevo en el misterio de Belén", agregó el
Papa, que incluyó a la beata Teresa de Calcuta entre los
santos, lo que demuestra que él considera a la monja que
dio su vida por los más pobres entre los pobres como santa.
Benedicto
XVI pidió a los católicos que no permitan que esa
llama luminosa se apague "por las corrientes frías de
nuestro tiempo".
En
esta noche en que los cristianos de todo el mundo miran a Belén,
el Papa pidió especialmente por los hombres y mujeres que
"viven y sufren" donde nació Jesús.
"Queremos rezar por la paz en Tierra Santa: Mira, Señor,
este rincón de la tierra, al que tanto amas por ser tu patria.
Haz que ella resplandezca la luz. Haz que la paz llegue a ella",
dijo el Papa.
El
Obispo de Roma subrayó que los primeros que vieron a Cristo
fueron los pastores, personas que en aquellos años estaban
mal vistas en la sociedad y que ello demuestra que El ama a todos
porque son criaturas de Dios.
A
este respecto subrayó que algunas personas han cerrado su
alma a Jesús y que El no encuentra "un resquicio por
donde entrar". El Papa pidió a los fieles que sean portadores
de paz y la comuniquen.
La
misa, que fue transmitida por 122 televisiones de 74 países
de los cinco continentes, comenzó con el anuncio del nacimiento
del Señor con la lectura del antiguo texto de las "Kalendas".
Siguió
con un homenaje floral ante una imagen del Niño Jesús
realizado por doce niños de todo el mundo, entre ellos los
mexicano Emilia Lazazzara y Lorenzo Bellina.
Los
otros niños eran dos italianos, dos filipinos, dos congoleños,
dos alemanes, un indio y un coreano.
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Durante
la misa, concelebrada por una treintena de cardenales, se
pidió por la convivencia pacífica entre los
pueblos en la justicia y el respeto de las diferentes culturas
y por los niños y los adolescentes.
Concluida
la ceremonia, las miles de personas que acudieron a la basílica
contemplarán en el centro de la plaza, el Portal de
Belén levantado delante del obelisco, que ocupa una
extensión de 400 metros cuadrados.
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El
Belén cuenta con 17 figuras, todas a tamaño natural,
de las que más de la mitad provienen del Portal de Belén
que fue realizado en 1842 en la iglesia romana de San Andrés
della Valle por San Vicente Palotti.
Al
lado del Portal ha sido colocado el tradicional árbol de
Navidad, que este año ha regalado al Papa la región
de Alta Austria y que mide 30 metros de alto.
Antes
de la Misa del Gallo, a media tarde, Benedicto XVI encendió
el Cirio de la Paz en la ventana de su apartamento, que da a la
plaza. No pronunció frase alguna, sólo rezó
unos segundos por la paz en el mundo.
Benedicto
XVI volverá mañana a la basílica vaticana para
leer desde el balcón central del templo su primer Mensaje
de Navidad e impartir la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad
de Roma y a todo el mundo), que será transmitido por 111
televisiones de 68 países. EFE
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