En
una entrevista concedida al diario local "El Heraldo"
y publicada hoy, lunes, Maduro dijo además que, cuando ya
no sea presidente, le gustaría ser alcalde del pintoresco
pueblo de Valle de Ángeles, unos 20 kilómetros al
este de la capital hondureña.
El gobernante cesará en el cargo el 27 de enero de 2006,
tras un mandato de cuatro años.
Entre
otras cosas, el presidente de los hondureños admitió
que tuvo alguna cuota de responsabilidad en la derrota que sufrió
el gobernante Partido Nacional, en las elecciones generales del
27 de noviembre pasado.
La
derrota de su partido en parte también la atribuye a la campaña
negativa, de confrontación, entre los candidatos de los dos
principales colectivos políticos, Porfirio Lobo, del Partido
Nacional, y Manuel Zelaya, del Partido Liberal, ganador de los comicios.
Esa
campaña negativa también pudo incidir para que el
abstencionismo en las elecciones haya sido del 49 por ciento, según
Maduro, quien resaltó que al dejar el poder seguirá
viviendo en Honduras porque aquí tiene sus negocios y su
familia.
Entre
algunos logros de su Gobierno, señaló que generó
unos 300.000 empleos, redujo la inflación y cesó la
devaluación de la moneda, el lempira, que actualmente se
cotiza a 19 por un dólar.
Maduro
también habló de algunas frustraciones, como la de
no haberle dedicado más atención al problema del medio
ambienten y la aprobación de una ley forestal que frene la
tala desmedida de los bosques, y el problema del agua que enfrenta
Tegucigalpa.
Sobre
sus finanzas personales, dice que están peor que antes de
que fuera presidente, porque su salario mensual en el Gobierno es
de 60.000 lempiras (unos 3.158 dólares), que resulta ser
mucho menor al que devengaba en sus empresas, de las que se retiró
para ejercer el poder en Honduras.
El
presidente dijo que ha recibido invitaciones de dos universidades
de Estados Unidos y México, para impartir algunas charlas
cuando ya no sea presidente de su país.
Extraoficialmente ha trascendido que Maduro no asistirá el
27 de enero de 2006 a la ceremonia de traspaso presidencial, que
tradicionalmente se celebra en el Estadio Nacional de Tegucigalpa,
por temor a una rechifla.
Al
respecto, el gobernante respondió que "yo nunca he estado
preparado para eso. Sería una tragedia para Honduras que
se trastoque la dignidad del cargo de presidente de la República,
que es el más alto".
"Si
van a armar un show en contra mía y van a afectar la dignidad
de la Presidencia, yo no voy. Si hay probabilidades claras de que
no va a ser así, para mi ir al estadio es un acto democrático
importante", recalcó Maduro, quien se define como "un
presidente serio, responsable".
El
presidente también habló de la relación con
su esposa, la española Aguas Ocaña, con quien dijo,
entre otras cosas, que ha compartido "momentos increíblemente
bellos, pero mi proyección a futuro de mi matrimonio es algo
privado".
Maduro contrajo nupcias con Ocaña el 10 de octubre de 2002.
EFE |