Los
fallecidos eran tres suboficiales y 25 soldados profesionales de
un batallón móvil del Ejército que regresaban
de una misión de seguridad a grupos de erradicación
manual de cocales.
La unidad fue asaltada en la madrugada
del martes por rebeldes de los frentes 27 y 40 de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes les atacaron con ráfagas
de fusil y granadas, según testimonios de lugareños
recogidos por corresponsales de medios periodísticos de Bogotá.
"El enfrentamiento fue bastante
estruendoso", declaró el alcalde de Vista Hermosa, Germán
Gaona, quien dijo que "al parecer, la presencia guerrillera
era muy alta".
Durante el enfrentamiento también
resultaron heridos graves tres militares y otro está desaparecido,
dijo anoche el ministro de Defensa, Camilo Ospina, al ofrecer a
la prensa en la capital colombiana un informe definitivo de las
acciones armadas.
Ospina no informó de bajas
en las filas insurgentes, contra las que, dijo luego, "el Ejército
adelanta una operación de persecución de los atacantes,
con apoyo de la Fuerza Aérea y la Policía Nacional".
La emboscada se produjo en la aldea
rural de Playa Rica, a unos 270 kilómetros de Bogotá,
en el conflictivo departamento del Meta, que es una de las cuatro
regiones selváticas del sur y el sureste del país
que centran el Plan Patriota contra la llamada "retaguardia
estratégica" de las FARC.
Es una ofensiva que, con asesoría
y equipamiento estadounidenses, comenzó en febrero de 2004,
con la movilización de más de 17.000 efectivos de
la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea.
Además de ser uno de los
objetivos del Plan Patriota, la zona del ataque también centra
la actividad de erradicación de siembras de coca establecidas
en la serranía de La Macarena, macizo montañoso aislado
rico en biodiversidad y que las FARC han tenido como refugio desde
hace muchos años.
En el momento del asalto, la unidad
militar regresaba de una misión de "seguridad a la población
civil que había sido amenazada por los grupos que controlan
el cultivo de coca en la región", explicó el
ministro de Defensa.
Esa labor fue adicional a la que
dio lugar al desplazamiento de las mismas tropas a la zona, la de
"protección a un grupo de erradicadores manuales de
coca del Programa Presidencial para la Acción Social".
La dependencia realiza estas tareas
mediante los llamados Grupos Móviles de Erradicación
(GME), en funciones desde el pasado marzo y y conformados por civiles.
Un total de 65 GME, con 1.971 personas,
han sido puestos en actividad hasta ahora, con la protección
de unos 3.000 militares y policías, según informó
a mediados de mes el consejero para la Acción Social, Luis
Alfonso Hoyos.
El consejero del presidente Alvaro
Uribe destacó entonces que dichos grupos habían alcanzado
a destruir con las manos en nueve meses más de 30.000 hectáreas
de cocales y amapolas, que es una marca mundial.
En el caso de Playa Rica, el GME
que erradicó los cocales fue evacuado "por vía
aérea el pasado 18 de diciembre", dijo el titular de
Defensa.
"La Fuerza Pública es
consciente de la gravedad de los hechos ocurridos en el Meta",
afirmó el ministro Ospina, quien también aludió
al asesinato la víspera del teniente Aníbal Sierra,
comandante de la estación policial de Pueblo Rico, localidad
en el mismo departamento y a menos de 300 kilómetros de Bogotá.
Sierra fue víctima de un
francotirador que le disparó desde el lado opuesto del río
Ariari cuando pasada revista a sus subalternos en un sector urbano
asentado a orillas del río y la Policía atribuyó
el asesinato a las FARC. EFE
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