Mueren 28 militares en emboscada de las FARC
   
28 de diciembre de 2005

Bogotá - El Ejército colombiano sufrió el peor revés en mucho tiempo con la emboscada rebelde en la localidad sureña de Vista Hermosa, donde la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) causó la muerte de 28 militares.


Los fallecidos eran tres suboficiales y 25 soldados profesionales de un batallón móvil del Ejército que regresaban de una misión de seguridad a grupos de erradicación manual de cocales.

La unidad fue asaltada en la madrugada del martes por rebeldes de los frentes 27 y 40 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes les atacaron con ráfagas de fusil y granadas, según testimonios de lugareños recogidos por corresponsales de medios periodísticos de Bogotá.

"El enfrentamiento fue bastante estruendoso", declaró el alcalde de Vista Hermosa, Germán Gaona, quien dijo que "al parecer, la presencia guerrillera era muy alta".

Durante el enfrentamiento también resultaron heridos graves tres militares y otro está desaparecido, dijo anoche el ministro de Defensa, Camilo Ospina, al ofrecer a la prensa en la capital colombiana un informe definitivo de las acciones armadas.

Ospina no informó de bajas en las filas insurgentes, contra las que, dijo luego, "el Ejército adelanta una operación de persecución de los atacantes, con apoyo de la Fuerza Aérea y la Policía Nacional".

La emboscada se produjo en la aldea rural de Playa Rica, a unos 270 kilómetros de Bogotá, en el conflictivo departamento del Meta, que es una de las cuatro regiones selváticas del sur y el sureste del país que centran el Plan Patriota contra la llamada "retaguardia estratégica" de las FARC.

Es una ofensiva que, con asesoría y equipamiento estadounidenses, comenzó en febrero de 2004, con la movilización de más de 17.000 efectivos de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea.

Además de ser uno de los objetivos del Plan Patriota, la zona del ataque también centra la actividad de erradicación de siembras de coca establecidas en la serranía de La Macarena, macizo montañoso aislado rico en biodiversidad y que las FARC han tenido como refugio desde hace muchos años.

En el momento del asalto, la unidad militar regresaba de una misión de "seguridad a la población civil que había sido amenazada por los grupos que controlan el cultivo de coca en la región", explicó el ministro de Defensa.

Esa labor fue adicional a la que dio lugar al desplazamiento de las mismas tropas a la zona, la de "protección a un grupo de erradicadores manuales de coca del Programa Presidencial para la Acción Social".

La dependencia realiza estas tareas mediante los llamados Grupos Móviles de Erradicación (GME), en funciones desde el pasado marzo y y conformados por civiles.

Un total de 65 GME, con 1.971 personas, han sido puestos en actividad hasta ahora, con la protección de unos 3.000 militares y policías, según informó a mediados de mes el consejero para la Acción Social, Luis Alfonso Hoyos.

El consejero del presidente Alvaro Uribe destacó entonces que dichos grupos habían alcanzado a destruir con las manos en nueve meses más de 30.000 hectáreas de cocales y amapolas, que es una marca mundial.

En el caso de Playa Rica, el GME que erradicó los cocales fue evacuado "por vía aérea el pasado 18 de diciembre", dijo el titular de Defensa.

"La Fuerza Pública es consciente de la gravedad de los hechos ocurridos en el Meta", afirmó el ministro Ospina, quien también aludió al asesinato la víspera del teniente Aníbal Sierra, comandante de la estación policial de Pueblo Rico, localidad en el mismo departamento y a menos de 300 kilómetros de Bogotá.

Sierra fue víctima de un francotirador que le disparó desde el lado opuesto del río Ariari cuando pasada revista a sus subalternos en un sector urbano asentado a orillas del río y la Policía atribuyó el asesinato a las FARC. EFE

 
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