En
declaraciones a periodistas en Tegucigalpa, Rodríguez, también
arzobispo de Tegucigalpa, subrayó que los hondureños
deben buscar el crecimiento con sus propios recursos y dejar de
ser "adictos o mendigos" de los préstamos de la
comunidad internacional.
Agregó que las naciones pobres como Honduras no deben pensar
que la solución de sus problemas llegará de afuera,
y que con el uso correcto de los recursos del país se pueden
ejecutar muchas obras sociales.
A Rodríguez se debe en gran medida que este año la
comunidad internacional le haya condonado a Honduras el 60 por ciento
de una deuda exterior que a mayo pasado sumaba unos 5.200 millones
de dólares.
Rodríguez también enfatizó que la corrupción
-un flagelo con profundas raíces en Honduras- "es como
el cáncer que mina a toda América Latina".
Ese "cáncer", según el cardenal Rodríguez,
no es posible erradicarlo "mientras no nos decidamos a una
quimioterapia muy efectiva".
En ese sentido, advirtió que si no se acaba con la corrupción,
"vamos a caer y a levantar y seguir en esa situación
precaria" en Honduras, uno de los países más
pobres del continente americano.
Rodríguez considera que la pobreza de su país, en
gran medida se debe a la corrupción. EFE |