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Bodman
defendió el plan australiano al decir que se espera un aumento
del 50 por ciento de la demanda mundial de electricidad en las próximas
dos décadas, cantidad que se podrá satisfacer si se
cuenta con la energía nuclear.
China
es el segundo mayor consumidor de energía del mundo y prevé
un fuerte incremento anual en su producción nuclear hasta
2020.
Para
ese fin, las autoridades chinas negocian el suministro de uranio
con Australia, que posee el 40 por ciento de las reservas de ese
elemento químico radiactivo en todo el mundo.
Australia
exportó 10.964 toneladas de uranio el año pasado y
dispone de la capacidad para producir 11.000 toneladas anuales,
según cifras gubernamentales.
Los
comentarios de Bodman surgieron durante su intervención en
la inauguración de la primera reunión ministerial
de la Asociación de Asia y el Pacífico sobre Clima
y Desarrollo Ecológico, que han fundado EEUU, Australia,
China, Corea del Sur, India y Japón.
Estas
seis naciones son responsables, en conjunto, del 48 por ciento de
las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
De
los seis socios fundadores, sólo EEUU y Australia no han
ratificado el Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero
del año pasado para revertir el cambio climático que
tiene lugar en el planeta.
El
Protocolo de Kyoto actúa contra las emisiones de anhídrido
carbónico, dióxido de carbono, metano, óxido
nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluoruro sulfúrico
que, según los científicos, crean el efecto invernadero,
el aumento de la temperatura y la destrucción de la capa
de ozono.
Bodman
y el ministro australiano de Industria, Ian Macfarlane, quienes
comparten la presidencia de esta reunión ministerial de dos
días, indicaron que llegó el momento de que los empresarios
ayuden a reducir las emisiones de gases contaminantes mediante el
empleo de energías más limpias.
A
diferencia del Protocolo de Kyoto, la nueva iniciativa apunta a
controlar el cambio climático a través nuevas tecnologías
que provean energías limpias.
"Esperamos
retar al sector privado a que haga más y a que se aproveche
de las ventajas que tiene a su alcance. Es realmente el sector privado,
las compañías que controlan las acciones, las que
deciden y las que pueden solucionar el problema", indicó
Bodman a los periodistas en Sydney.
En
la reunión participan representantes de numerosas empresas
del sector energético, como el Grupo Río Tinto y las
petroleras Woodside Petroleum y Chevron Corporation.
El presidente del Consejo de Calidad Medioambiental de la Casa Blanca,
Jim Connaughton, indicó que el objetivo es intentar producir
resultados en masa, "como capturar metano peligroso de las
minas de carbón".
"En
Estados Unidos, nos hemos comprometido a reducir nuestras emisiones
de gases causantes del efecto invernadero en un 18 por ciento y
trabajamos para remitir la contaminación de plantas energéticas
que funcionan con carbón en un 70 por ciento y de los motores
diesel en más de un 90 por ciento", indico Connaughton.
No
obstante los mensajes de los conferenciantes, las organizaciones
ecologistas han calificado esta iniciativa de estadounidenses y
australianos de gesto "inútil" y un "pacto
para hacer nada", en palabras del Consejo de Conservación
de la Naturaleza de Nueva Gales del Sur, una plataforma que representa
a más de 120 grupos "verdes".
La
directora del Consejo, Cate Faehrmann, dijo hoy que el hecho de
que los únicos grupos invitados sean empresas demuestra la
clase de compromiso medioambiental de la conferencia.
"Es
muy poco probable que las empresas, que son las que se benefician
de la venta de petróleo y de carbón, tengan intención
de cambiar y reducir sus emisiones de gases contaminantes",
opinó Faehrmann.
Organizaciones
como Greenpeace y Amigos de la Tierra han acusado a Australia de
utilizar esta nueva plataforma para socavar el trabajo del Protocolo
de Kyoto y asegurarse su mercado de carbón en Asia.
EFE |