EEUU apoya la venta
nuclear a China
   
El apoyo se da en la cita sobre el cambio climático en Australia
11 de enero de 2006

Melbourne (Australia) - Estados Unidos apoyó hoy que Australia venda energía nuclear a China, durante la apertura en Sydney de una reunión sobre el cambio climático en la que también participan Japón, India y Corea del Sur.

El secretario estadounidense de Energía, Sam Bodman, condicionó su apoyo a que la transacción sea segura para evitar que el poder nuclear acabe en manos de "los terroristas".

Sam Bodman.

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Bodman defendió el plan australiano al decir que se espera un aumento del 50 por ciento de la demanda mundial de electricidad en las próximas dos décadas, cantidad que se podrá satisfacer si se cuenta con la energía nuclear.

China es el segundo mayor consumidor de energía del mundo y prevé un fuerte incremento anual en su producción nuclear hasta 2020.

Para ese fin, las autoridades chinas negocian el suministro de uranio con Australia, que posee el 40 por ciento de las reservas de ese elemento químico radiactivo en todo el mundo.

Australia exportó 10.964 toneladas de uranio el año pasado y dispone de la capacidad para producir 11.000 toneladas anuales, según cifras gubernamentales.

Los comentarios de Bodman surgieron durante su intervención en la inauguración de la primera reunión ministerial de la Asociación de Asia y el Pacífico sobre Clima y Desarrollo Ecológico, que han fundado EEUU, Australia, China, Corea del Sur, India y Japón.

Estas seis naciones son responsables, en conjunto, del 48 por ciento de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

De los seis socios fundadores, sólo EEUU y Australia no han ratificado el Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero del año pasado para revertir el cambio climático que tiene lugar en el planeta.

El Protocolo de Kyoto actúa contra las emisiones de anhídrido carbónico, dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluoruro sulfúrico que, según los científicos, crean el efecto invernadero, el aumento de la temperatura y la destrucción de la capa de ozono.

Bodman y el ministro australiano de Industria, Ian Macfarlane, quienes comparten la presidencia de esta reunión ministerial de dos días, indicaron que llegó el momento de que los empresarios ayuden a reducir las emisiones de gases contaminantes mediante el empleo de energías más limpias.

A diferencia del Protocolo de Kyoto, la nueva iniciativa apunta a controlar el cambio climático a través nuevas tecnologías que provean energías limpias.

"Esperamos retar al sector privado a que haga más y a que se aproveche de las ventajas que tiene a su alcance. Es realmente el sector privado, las compañías que controlan las acciones, las que deciden y las que pueden solucionar el problema", indicó Bodman a los periodistas en Sydney.

En la reunión participan representantes de numerosas empresas del sector energético, como el Grupo Río Tinto y las petroleras Woodside Petroleum y Chevron Corporation.
El presidente del Consejo de Calidad Medioambiental de la Casa Blanca, Jim Connaughton, indicó que el objetivo es intentar producir resultados en masa, "como capturar metano peligroso de las minas de carbón".

"En Estados Unidos, nos hemos comprometido a reducir nuestras emisiones de gases causantes del efecto invernadero en un 18 por ciento y trabajamos para remitir la contaminación de plantas energéticas que funcionan con carbón en un 70 por ciento y de los motores diesel en más de un 90 por ciento", indico Connaughton.

No obstante los mensajes de los conferenciantes, las organizaciones ecologistas han calificado esta iniciativa de estadounidenses y australianos de gesto "inútil" y un "pacto para hacer nada", en palabras del Consejo de Conservación de la Naturaleza de Nueva Gales del Sur, una plataforma que representa a más de 120 grupos "verdes".

La directora del Consejo, Cate Faehrmann, dijo hoy que el hecho de que los únicos grupos invitados sean empresas demuestra la clase de compromiso medioambiental de la conferencia.

"Es muy poco probable que las empresas, que son las que se benefician de la venta de petróleo y de carbón, tengan intención de cambiar y reducir sus emisiones de gases contaminantes", opinó Faehrmann.

Organizaciones como Greenpeace y Amigos de la Tierra han acusado a Australia de utilizar esta nueva plataforma para socavar el trabajo del Protocolo de Kyoto y asegurarse su mercado de carbón en Asia. EFE

 
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