La
protesta fue convocada por la Unidad de Acción Sindical y
Popular (UASP), cuyos dirigentes entregaron al Parlamento unas 45.000
firmas de guatemaltecos para avalar su petición.
Dirigentes de la UASP estimaron
que en la protesta participaron unos 40.000 maestros, sindicalistas,
campesinos, indígenas y ex paramilitares.
La Policía Nacional Civil
(PNC), que desde primeras horas reforzó las medidas de seguridad
en los edificios públicos, no ha hecho hasta el momento ninguna
estimación sobre el número de manifestantes.
Luis Mazariegos, dirigente de la
UASP, la mayor central obrera de Guatemala, dijo a EFE que el principal
objetivo de la protesta fue pedir al Congreso la convocatoria de
una consulta popular para que sea el pueblo el que decida si revoca
o confirma al presidente Berger en el cargo.
Durante su campaña electoral,
Berger anunció que convocaría al referendo cuando
cumpliese la mitad de sus cuatro años de Administración.
Mazariegos comentó que en
la Constitución Política no está contemplada
una consulta popular para revocar o confirmar en el cargo a un presidente
de la república.
Sin embargo, expresó que
el dignatario guatemalteco tiene un compromiso moral más
que legal con el pueblo para que éste decida si está
de acuerdo con la forma en que Berger está dirigiendo al
país.
A lo largo del recorrido de la marcha,
que se inició en el sur de la capital y concluyó frente
al Congreso sin ningún incidente, los maestros exigieron
la renuncia de la ministra de Educación, María del
Carmen Aceña, por impulsar una reforma con la que según
ellos pretende privatizar el sistema.
En declaraciones a una emisora local,
Aceña minimizó la protesta y dijo que de los 85.000
maestros sólo unos 1.000 participaron en la manifestación.
Aceña señaló
que su continuidad en el cargo depende del presidente Berger y que
no comparte la petición de los educadores, que también
exigieron un reajuste salarial ante el elevado coste de vida.
Según el Instituto Nacional
de Estadística (INE), el año pasado el coste de la
canasta básica cerró en 1.499,22 quetzales (unos 197,26
dólares), mientras que el salario mínimo es de 168,8
dólares para el campo y de 197,36 dólares para la
ciudad.
En la multitudinaria marcha, una
de las más grandes de los últimos tiempos, los guatemaltecos
también criticaron al Gobierno por el clima de inseguridad
que prevalece en Guatemala, donde en 2005 fueron asesinadas unas
5.500 personas.
"Queremos que se busquen soluciones
a la inseguridad, que haya una prevención del delito y cambios
en el sistema de justicia para que los delincuentes que sean capturados
por la policía no recuperen pronto su libertad", apuntó
Mazariegos.
El dirigente sindical, Nery Barrios,
dijo a EFE que otra petición que hicieron al Congreso fue
la aprobación de una ley para que se controlen los precios
de la canasta básica. En el 2005 la inflación cerró
en el 8,57 por ciento.
Barrios, quien calificó como
un "éxito" la manifestación, pidió
además a los diputados la aprobación de una ley que
beneficie a los ancianos que, en un buen número, participaron
en la protesta.
En diciembre pasado, el presidente
Berger vetó una ley aprobada por el Congreso que otorgaba
una pensión mensual de unos 65 dólares para todos
los ancianos mayores de 65 años que no tuvieran recursos
económicos para subsistir.
A su paso por la embajada de Estados
Unidos, los manifestantes rechazaron la intención de ese
país de construir un muro en la frontera con México
y que deje sin efecto una ley que homologa a los inmigrantes indocumentados
con los delincuentes. EFE
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