Un
informe del organismo con sede en Pasadena (California) de la Administración
Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) indicó
que la estrella, identificada como G29-38, absorbió a los
planetas que la rodeaban.
Sin embargo, todavía le sobreviven
restos de cometas y posiblemente planetas externos en lo que constituye
la primera prueba de que esos cuerpos errantes en el espacio pueden
vivir más allá de la muerte de sus soles.
"Hemos detectado una gran cantidad
de pequeños granos de silicato. Su tamaño nos indica
que probablemente se trata de cometas y no de otros cuerpos planetarios
internos", dijo Marc Kuchner, del Centro de Vuelos Espaciales
Goddard de la NASA, en Maryland.
"Desde hace mucho tiempo se
sabía que al morir las estrellas se disuelven o desaparecen
en una explosión. El "Spitzer" nos está
ayudando a comprender que los sistemas planetarios evolucionan junto
a sus soles", manifestó David Leisawitz, uno de los
científicos que participa en la misión del "Spitzer".
Según los astrónomos,
esos cuerpos espaciales son esqueletos comprimidos de estrellas
que fueron similares a nuestro Sol. Miles de millones de años
después aumentaron su luminosidad convirtiéndose en
astros gigantescos y rojos que después se despojaron de sus
atmósferas para convertirse en estrellas enanas blancas.
Pero antes de llegar a ese estado,
los gigantes rojas capturaron a sus planetas más cercanos,
según la teoría.
"El polvo detectado por el
'Spitzer' en torno a G29-38 fue generado hace relativamente poco,
cuando uno de los cometas fue absorbido y destrozado por la fuerza
de atracción de la estrella", dijo el astrónomo
William Reach, del Instituto Tecnológico de California. EFE
|