"Hay
suscritos unos contratos que están firmados con Venezuela
y, desde luego, se deben cumplir. La empresa (el consorcio aeronáutico
EADS-CASA) buscará la tecnología de sustitución",
dijo la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández
de la Vega.
En la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros, Fernández
de la Vega dijo además que el Ejecutivo "no comparte"
los motivos esgrimidos por "la Administración Bush"
para denegar la licencia que habría permitido entregar los
aviones que "España ha vendido a Venezuela" sin
tener que sustituir por otros los componentes tecnológicos
de fabricación estadounidense.
La vicepresidenta recordó
que se trata de aviones militares de transporte sin carácter
ofensivo y recalcó que "lo que resulta evidente es que
hay suscritos unos contratos que están firmados con otro
país, en este caso con Venezuela, y, desde luego, se deben
cumplir; la empresa buscará la tecnología de sustitución".
El embajador de EEUU en España,
Eduardo Aguirre, se reunió la víspera con el ministro
español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y
conversó por teléfono con el titular de Defensa, José
Bono, para comunicarles que su Gobierno había denegado las
licencias solicitadas por EADS-CASA para transferir a Venezuela
la tecnología estadounidense de esos aviones.
Los contratos de venta a Venezuela
de estos doce aviones de CASA y de ocho fragatas construidas por
la empresa estatal Navantia, por un importe conjunto de 1.700 millones
de euros (2.006 millones de dólares), fueron suscritos en
Caracas el 28 de noviembre pasado en un acto celebrado en el palacio
presidencial de Miraflores, al que asistió el presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, y el ministro Bono.
Para argumentar la decisión
de denegar estas licencias adoptada por la Administración
de George W. Bush, la Embajada estadounidense subrayó que
Chávez "ha socavado sistemáticamente las instituciones
democráticas, ha presionado y acosado a los medios de comunicación
y a la oposición política y progresivamente incrementa
su modelo de autocracia y oposición a la democracia".
Asimismo, la representación
diplomática estadounidense considera que "en una región
necesitada de estabilidad política, las acciones y frecuentes
declaraciones del Gobierno de Venezuela contribuyen a una inestabilidad
regional", por lo que, a juicio de EEUU, la propuesta española
de "venta de plataformas aéreas" tiene el potencial
de "complicar la situación".
En su comparecencia informativa,
Fernández de la Vega explicó que "la Administración
Bush ha decidido denegar las licencias necesarias para la construcción
de los aviones que España ha vendido ha Venezuela y lo ha
hecho por una serie de motivos que, desde luego, el Gobierno español
no comparte".
Además, destacó que
el objeto de los contratos suscritos con Venezuela es "la construcción
y venta de naves y aeronaves de transporte y vigilancia marítima",
que "no tienen carácter ofensivo" y que generarán
empleo para "cerca de mil trabajadores en España durante
los próximos años", en un sector "tan importante
y castigado como el de astilleros" y el de la construcción
aeronáutica.
El embajador Aguirre ya había
advertido en su día de que se podía impedir la venta
al Gobierno venezolano porque los equipos militares de los aviones
"incluyen componentes estadounidenses que necesitan licencia
de exportación".
Ante las advertencias de EEUU, el
comandante general de la Armada venezolana, Armado Laguna, subrayó
en coincidencia con la firma de los contratos en Caracas que los
componentes estadounidenses de esos equipos militares pueden ser
sustituidos por otros similares ya ofrecidos por Francia, Italia
y Alemania.
El
consorcio aeronáutico europeo EADS, que cuenta con capital
español, francés y alemán, fue constituido
e el 2000 como resultado de la fusión entre la compañía
francesa Aerospatiale Matra, la alemana DaimlerChrysler Aerospace
(DASA) y la española Construcciones Aeronáuticas (CASA).
EFE
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