El ex
ministro ingresó esta semana al país bajo estrictas
medidas de seguridad, procedente de EEUU, donde ha sido nombrado
a partir del pasado 2 de enero en un cargo consular.
Cuando los periodistas le preguntaron
en qué ciudad de EEUU ejerce como vicecónsul, Alvarez
titubeó y demoró en responder.
Dijo que ejerce en Houston, aunque
versiones extraoficiales aseguran que está en Washington,
con un salario de 5.000 dólares, lo que no ha sido desmentido,
ni confirmado, por la cancillería hondureña.
Alvarez indicó que en EEUU
tiene muchos amigos que ocupan altos cargos en la Administración
del presidente George W. Bush, entre los que señaló
a los ex embajadores de ese país en Honduras Cresencio Arcos
y John Dimitri Negroponte.
Añadió que vino a
Tegucigalpa por asuntos administrativos y a recibir una condecoración
que le otorgó hoy la Policía Nacional, la que tuvo
bajo su mando, y que en los próximos días regresará
a EEUU, adonde viajó el pasado 1 de enero con su familia.
A raíz de las amenazas de
muerte que asegura recibió después de que renunció
como ministro de Seguridad, para activar en política, Alvarez
solicitó protección al Gobierno que preside Ricardo
Maduro.
Durante el tiempo que Alvarez ejerció
como ministro, la Policía hondureña ejerció
una persecución sin tregua contra miembros de maras (pandillas
armadas) que operan en las principales ciudades del país
y ahora le estarían amenazando.
El ex funcionario indicó
que en la mara "M-18", una de las más temidas en
el país, "hay falta de liderazgo", y que sus principales
cabecillas buscarían rescatarlo matando a Oscar Alvarez.
El nuevo jefe de la "M-18"
sería el que logre matarlo, enfatizó el ex ministro
de Seguridad, quien hubiera seguido en ese cargo si las elecciones
generales del 27 de noviembre pasado las hubiera ganado Porfirio
Lobo, candidato del gobernante Partido Nacional.
Los
comicios los ganó Manuel Zelaya, líder del Partido
Liberal, quien asumirá la Presidencia de Honduras el próximo
27 de enero. EFE |