Kevin
Reeves, de 40 años, ha sido condenado por un tribunal británico
a quince meses de cárcel y a pagar 2.000 libras (cerca de
3.000 euros) por daños y perjuicios a la que debía
ser su víctima voluntaria, Christine Ryder, de 53, informa
el diario "The Times".
La
mujer, que conoció a Reeves en un hospital psiquiátrico
donde la habían internado tras un intento de suicidio, le
pidió que buscara a alguien dispuesto a matarla por 20.000
libras (cerca de 30.000 euros).
Reeves
le dijo que podía contratar a un asesino profesional, que
le cobraría 2.500 libras (cerca de 4.000 euros), aunque luego
subió el precio al doble.
La mujer le firmó entonces un cheque por 5.000 libras (casi
7.500 euros), y Reeves le explicó que dispararían
contra ella desde un coche en un día señalado, lo
que no llegó a ocurrir.
Para
justificar el incumplimiento, Reeves dijo a la mujer que él
mismo había matado al sicario y que había utilizado
su dinero para indemnizar a la viuda.
Cada
vez más desesperada, la mujer pidió a Reeves que la
matara y éste aceptó pero a condición de que
le firmara un nuevo cheque por 10.000 libras (cerca de 15.000 euros).
Tampoco esta vez cumplió el estafador lo prometido y su nueva
excusa fue que su banco le había confiscado el dinero por
deudas, aunque dijo que cumpliría lo convenido si le daba
otras 10.000 libras.
La
mujer le ofreció finalmente la mitad y Reeves se comprometió
a matarla el 28 de noviembre, pero un día antes de esta fecha
se volvió a anular la "cita" mediante una carta
en la que el timador indicaba que se cambiaban las circunstancias
aunque el contrato seguía en pie.
Según
la fiscal, pasó algún tiempo sin que Reeves contactara
con su víctima, ya que este había llevado mientras
tanto a su esposa, Jean, a unas vacaciones en la isla atlántica
de Tenerife (España).
La
frustrada suicida consiguió contactar con Jean, quien le
dijo que su marido le había explicado que el dinero utilizado
en ese viaje lo había ganado en la lotería.
Dadas todas estas circunstancias, la fiscal llegó a la conclusión
de que Kevin Reeves no tenía intención alguna de cumplir
el contrato y matar a Ryder ni tampoco de contratar a alguien para
que lo hiciera.
La
juez acusó a Reeves de "engaño manifiesto y reiterado",
y le condenó a quince meses de cárcel además
del pago de una indemnización a la víctima de su estafa.
EFE |