Informó
de que en las bodegas del Ejército hay 1.051 cohetes, de
los cuales el mando militar ha planteado al parlamento la necesidad
de que el Estado se quede con 400.
Manifestó que estos Sam-7 son necesarios para garantizar
la defensa antiaérea del territorio de Nicaragua, "y
se mantiene esa posición".
En marzo del año pasado Estados
Unidos suspendió 2,3 millones de dólares en cooperación
militar a Nicaragua por no destruir estos misiles.
Funcionarios del gobierno de Managua
han señalado que expertos de Washington han comprobado que
las medidas de seguridad en los almacenes donde están los
misiles son adecuadas y que es casi imposible que alguno salga de
allí de manera ilegal.
El presidente nicaragüense,
Enrique Bolaños, ordenó en 2004 destruir 1.000 misiles,
poco menos de la mitad de su inventario original de unos 2.100,
que en los años 80 obtuvo el entonces gobierno sandinista
de la extinta Unión Soviética.
Sin embargo, una reforma a la Ley
de Armas aprobada por el Parlamento a finales de 2004 obliga al
Ejecutivo a contar con la aprobación del Legislativo para
destruir esos artefactos.
El ministro nicaragüense de
Defensa, Avil Ramírez, dijo a comienzos de este mes que desde
octubre pasado, el gobierno de Estados Unidos se comprometió
a reanudar la ayuda a las Fuerzas Armadas de este país.
Agregó
que el gobierno también respalda la postura del Ejército
de no destruir el 20 por ciento de los misiles que se encuentran
en las bodegas militares. EFE
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