El miércoles, el grupo humanitario "Human Rights Watch"
denunció la "hipocresía" del presidente
estadounidense, George W. Bush, en su política de inmigración,
como se refleja en el proyecto republicano de construir un muro
en la frontera sur y que fue aprobado por la Cámara de Representantes
el mes pasado.
Durante
una rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan,
dijo que quienes censuran el plan migratorio ignoran la labor que
ha realizado Bush para fortalecer la seguridad fronteriza y responder
a la presencia de los millones de inmigrantes indocumentados.
"Es
una respuesta que es compasiva y humana y nos ayuda a responder
a una necesidad económica importante, y a la vez frena el
paso de quienes vienen a nuestro país por razones equivocadas",
dijo McClellan.
El
portavoz se refirió al plan esbozado por Bush en enero del
2004 a favor del fortalecimiento de la vigilancia en la frontera
con México y la puesta en marcha de un programa de "trabajadores
huéspedes" que responda a la demanda real de puestos
de trabajo para inmigrantes en EEUU.
Las
declaraciones de McClellan se produjeron pocas horas después
de que la Cámara de Comercio de EEUU, la Iglesia Católica,
y dos de los principales sindicatos del país forjaran hoy
una alianza para exigir del Congreso una reforma migratoria.
Según
estos grupos, los tres pilares de la reforma migratoria deben responder
a las necesidades del mercado laboral, reforzar el control de las
fronteras y regularizar a los inmigrantes que con su trabajo y pago
de impuestos contribuyen a la economía.
El
plan de Bush para trabajadores temporales, sin embargo, fue desechado
por los republicanos en la Cámara de Representantes, que
el pasado 16 de diciembre aprobaron un proyecto de ley del republicano
James Sensenbrenner que intensifica la lucha contra la inmigración
ilegal.
El
proyecto en cuestión autoriza la construcción de un
muro en varios tramos de la frontera con México; convierte
en criminales a los inmigrantes indocumentados y a los grupos que
los socorren; agiliza la deportación de los inmigrantes clandestinos
y aumenta las sanciones a quienes los contraten.
El
proyecto de Sensenbrenner "forma parte del enfoque hipócrita"
de la política de inmigración que tiene la administración
estadounidense, dijo el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth.
EFE
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