La Casa Blanca defiende plan de reforma migratoria de Bush
   
20 de enero de 2006

Washington - La Casa Blanca negó hoy que haya "hipocresía" en la política migratoria del Gobierno, como acusó el grupo "Human Rights Watch", y afirmó que la respuesta del Ejecutivo a la inmigración ilegal es "compasiva y humana".


El miércoles, el grupo humanitario "Human Rights Watch" denunció la "hipocresía" del presidente estadounidense, George W. Bush, en su política de inmigración, como se refleja en el proyecto republicano de construir un muro en la frontera sur y que fue aprobado por la Cámara de Representantes el mes pasado.

Durante una rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que quienes censuran el plan migratorio ignoran la labor que ha realizado Bush para fortalecer la seguridad fronteriza y responder a la presencia de los millones de inmigrantes indocumentados.

"Es una respuesta que es compasiva y humana y nos ayuda a responder a una necesidad económica importante, y a la vez frena el paso de quienes vienen a nuestro país por razones equivocadas", dijo McClellan.

El portavoz se refirió al plan esbozado por Bush en enero del 2004 a favor del fortalecimiento de la vigilancia en la frontera con México y la puesta en marcha de un programa de "trabajadores huéspedes" que responda a la demanda real de puestos de trabajo para inmigrantes en EEUU.

Las declaraciones de McClellan se produjeron pocas horas después de que la Cámara de Comercio de EEUU, la Iglesia Católica, y dos de los principales sindicatos del país forjaran hoy una alianza para exigir del Congreso una reforma migratoria.

Según estos grupos, los tres pilares de la reforma migratoria deben responder a las necesidades del mercado laboral, reforzar el control de las fronteras y regularizar a los inmigrantes que con su trabajo y pago de impuestos contribuyen a la economía.

El plan de Bush para trabajadores temporales, sin embargo, fue desechado por los republicanos en la Cámara de Representantes, que el pasado 16 de diciembre aprobaron un proyecto de ley del republicano James Sensenbrenner que intensifica la lucha contra la inmigración ilegal.

El proyecto en cuestión autoriza la construcción de un muro en varios tramos de la frontera con México; convierte en criminales a los inmigrantes indocumentados y a los grupos que los socorren; agiliza la deportación de los inmigrantes clandestinos y aumenta las sanciones a quienes los contraten.

El proyecto de Sensenbrenner "forma parte del enfoque hipócrita" de la política de inmigración que tiene la administración estadounidense, dijo el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth. EFE

 
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