El estudio,
elaborado por el Grupo Internacional para los Derechos de las Minorías,
hace un balance negativo de las tendencias que en ese sentido persisten
todavía en la región.
"En toda Latinoamérica,
los derechos de los afroamericanos siguen siendo violados de forma
continuada, particularmente en áreas como el empleo, la salud
y la vivienda", anota en el documento Mark Lattimer, primer
director ejecutivo de ese grupo.
Latinoamérica, según
el informe, cuenta con unos 150 millones de descendientes africanos,
que se concentran en países como Venezuela, Colombia, Cuba
y Brasil, mientras que en Argentina y México su presencia
es muy minoritaria, ya que apenas representan menos del 5 por ciento
de la población.
El informe señala que en
la mayoría de países de Latinoamérica no se
recopila información sobre la etnia y la raza, lo que imposibilita
documentar los incidentes de discriminación racial.
Según, no obstante, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), la población negra tiene
los índices de mortalidad infantil más altos en la
mayoría de las áreas de Sudamérica.
En Piura (Perú), donde la
población es mayormente de ascendencia africana, la proporción
es de cerca de 93 muertes por cada mil nacimientos, frente a 45
por cada mil en Lima.
Coeficientes similares se registran
en áreas de Colombia y Brasil, país este último
que junto a Venezuela es el que tiene mayor índice de indigentes
de origen africano, especialmente niños.
En el informe también se
denuncia que en países como Uruguay y Ecuador la población
de descendencia africana vive en medio de la humillación
cultural y social, al igual que en México y en Argentina,
en donde sus contribuciones históricas se han visto ignoradas.
Tras alertar de que las violaciones
de los derechos humanos de la población negra es "alarmantemente
alta" en Latinoamérica, se anota que el nivel de abusos
varía de unos países a otros.
En Brasil, Colombia y Venezuela,
con amplias poblaciones de ascendencia africana, la población
negra es víctima de desapariciones, ejecuciones extrajudiciales,
tortura y trato desigual en las esferas políticas, económicas
y sociales.
En cambio, en México, Paraguay
y Uruguay, donde los negros son una minoría, los problemas
de discriminación están relacionados con la marginalidad
y el prejuicio por el color de su piel.
El informe afirma que en Latinoamérica,
asimismo, son víctimas de la discriminación y la persecución
los cuarenta millones de indios que viven en la región, que
han experimentado un avance poco notable en el aspecto económico
y social.
Los autores del estudio denuncian
que el término "terrorista" en muchos países
haya reemplazado al de "comunista" para justificar la
supresión de los derechos básicos de los indígenas,
e impedirles negociar temas importantes como la tierra o los recursos
naturales.
En este sentido, muestran preocupación
por el hecho de que se hayan sugerido vínculos de los grupos
indios con el terrorismo en países como Bolivia, Ecuador,
Guatemala, Chile y Colombia.
Caso aparte merece el Caribe, principalmente
la República Dominicana, en donde los inmigrantes haitianos
-que algunas fuentes elevan hasta los dos millones- son los más
amenazados por la violencia política, la discriminación
y la deportación arbitraria. EFE
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