La
pobreza afecta al 80 por ciento de los hondureños y, en parte,
ese flagelo ha crecido con enormes raíces por la corrupción
que ha imperado en el país a lo largo de su historia, según
la opinión de diversos sectores, entre ellos, el cardenal
Oscar Andrés Rodríguez.
Entre
otros problemas, Zelaya hereda del gobierno del presidente saliente
Ricardo Maduro, inseguridad ciudadana, violencia y un desempleo
que afecta a más de un millón de hondureños.
Maduro
no pudo acabar con la inseguridad ciudadana y la violencia, aunque
esa fue su principal promesa de gobierno.
La
principal lucha de Maduro contra la violencia se centró en
el combate de las maras (pandillas), a las que las autoridades atribuyen
en gran medida la ola de violencia y delincuencia común.
Para
garantizar la seguridad ciudadana, Zelaya ha prometido duplicar
el número de policías, que Maduro dejó en 8.000.
Zelaya,
líder del Partido Liberal, ganó con 999.006 votos
la presidencia de Honduras en las elecciones generales del 27 de
noviembre pasado, frente a los 925.243 votos que obtuvo su principal
contendiente, Porfirio Lobo, candidato del Partido Nacional.
En
lo que respecta a la corrupción, Zelaya ha reiterado que
"quien le robe al pueblo, irá a la cárcel y pagará
hasta el último día su delito".
La
corrupción en Honduras "campea con carta de ciudadanía,
para transformarse en elemento arraigado y común en las relaciones
con nuestros semejantes, lo cual condenamos", subraya Zelaya
en su propuesta de gobierno denominada "Poder ciudadano",
que le dio el triunfo en las elecciones.
La
socióloga y analista Julieta Castellanos indicó a
EFE que Manuel Zelaya llega al poder con una herencia de problemas
estructurales y que uno de sus principales retos es la lucha contra
la corrupción, que Maduro no combatió con firmeza.
Otro
reto que tiene Zelaya es frenar "el crimen organizado, que
avanza en el país", recalcó Castellanos.
De
Maduro, destacó el buen nivel de las cifras macroeconómicas,
"lo que para él no fue difícil porque aplicó
drásticas medidas fiscales que perjudicaron a la mayoría
del pueblo, pero no tocó a su clase política, ni a
grupos poderosos como el narcotráfico o los implicados en
casos de corrupción".
Maduro
destaca entre otros logros macroeconómicos, haber reducido
el déficit fiscal, que en el 2005 cerró en 3,1 por
ciento, mientras que la inflación interanual fue del 7,7
por ciento.
Para
el escritor y analista Julio Escoto, el principal reto de Zelaya
es "la reconquista de la imagen de la honestidad, porque son
varias décadas que el pueblo ha presenciado, sin poder corregir,
la vigencia de formas diversas de corrupción".
Esas
formas de corrupción van "desde la primitiva y grosera
que toma los caudales del Estado, a la moderna operada vía
comisión o pago bajo la mesa", expresó Escoto
a EFE.
Agregó
que si Zelaya no hiciera grandes obras, "incluso si sólo
mantuviera el crecimiento de inercia, si sólo ascendiera
un poco en la escala del progreso y la modernización, podría
quedar grabado en la historia con sólo liderar un gobierno
de extrema, insistente, rígida e imperturbable honestidad".
De
Maduro, Escoto sostiene que como empresario y experto en administración,
"sabe leer estados financieros, lo que es un mérito,
sin embargo, no es un constructor, un edificador, un desarrollador
de proyectos".
Según
el analista, Maduro "será admirado y elogiado por el
capital, no así por el campesino y el obrero".
A
la toma de posesión de Zelaya asistirán los presidentes
Alvaro Uribe (Colombia), Abel Pacheco (Costa Rica), Elías
Antonio Saca (El Salvador), Oscar Berger (Guatemala), Vicente Fox
(México), Enrique Bolaños (Nicaragua) y Martín
Torrijos (Panamá).
También
lo hará en representación de España, el príncipe
de Asturias, Felipe de Borbón, entre otros invitados especiales
de unos 46 países. EFE
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