Honduras
entrará a ese acuerdo porque "está en capacidad
para atraer inversiones de Europa, Asia y América del Sur",
cuya producción podrá ingresar a EEUU a través
de Centroamérica, subrayó Zelaya en su discurso
de investidura.
El
gobernante comparó las diferencias comerciales con Estados
Unidos como "la lucha entre David y Goliat".
"Vamos
al CAFTA y el mercado libre pero hay que saber que se van a disminuir
todas las posibilidades de hacer monopolios y oligopolios, o mantener
controles preferenciales", indicó Zelaya.
Agregó
que Honduras "enfrenta con valentía los retos de apertura
de mercados y la globalización, especialmente el CAFTA".
En
materia de combustibles, uno de los problemas que afectan a la
economía hondureña, por el alto coste del petróleo
en el mercado internacional, Zelaya dijo que cumplirá con
su promesa de bajar el precio para favorecer al pueblo hondureño.
En
ese sentido, anunció que revisará todas las recomendaciones
que ha recibido para buscar mejores precios en el exterior, y
convocó a los ejecutivos de las multinacionales petroleras
presentes en Honduras a una reunión en Casa Presidencial
el 6 de febrero próximo, para analizar la situación
"en forma transparente".
El
alto coste de los combustibles Zelaya lo calificó como
"un problema grave", no obstante, consideró que
se pueden encontrar fórmulas como en Costa Rica, país
que le ha ofrecido su experiencia a Honduras en esa materia.
Si
es necesario ir a una subasta internacional para conseguir mejores
precios, se hará, recalcó Zelaya, un empresario
agrícola y maderero, de 53 años de edad.
Zelaya
inició su discurso improvisado de investidura proclamando
que todas las promesas de su campaña política que
lo llevaron al poder "van a ser cumplidas en forma contundente
y hoy iniciamos este proceso".
Sus
principales promesas de campaña fueron no más impuestos,
matrícula gratis para los estudiantes de centros educativos
públicos, garantizar seguridad ciudadana, combatir la corrupción,
construir 200.000 viviendas y crear 400.000 empleos, entre otras.
El
nuevo presidente, el séptimo electo desde que Honduras
retornó a la democracia, en 1980, tras casi dos décadas
de regímenes militares, sucedió en el poder a Ricardo
Maduro, para un período de cuatro años. EFE