Ocaña
dijo a la prensa que en Nicaragua trabajará con una organización
española en un programa de atención a niños
en situación de riesgo.
Natural
de Brenes, Sevilla (sur de España), Ocaña cerró
el viernes un capítulo de su vida en Honduras, donde en
varias ocasiones trascendieron en la prensa algunos de sus problemas
privados con Maduro.
Ni
Maduro ni Ocaña han detallado las razones del divorcio,
pero ella ha dicho que tienen objetivos diferentes.
La
otra cara de la moneda fue el afecto que ella supo ganarse, como
un niño un caramelo, a través de programas sociales
a favor de niños, mujeres y ancianos en situación
de riesgo social.
Además,
impulsó el rescate de adolescentes obligadas prostituirse
en burdeles, entre otros programas, para los que buscó
ayuda de varios países, principalmente España, donde
recibió apoyo de Andalucía y otras regiones.
También
logró enviar a unos 200 menores hondureños a terminar
estudios de primaria y secundaria en Salamanca.
Su
llegada a guarderías infantiles provocaba un ambiente de
júbilo entre los niños, que coreaban su nombre porque
sabían que ese día comerían pollo frito,
manzanas y jugos, entre otros productos que Aguas les llevaba.
Popular
Apoteósico era también el recibimiento cuando visitaba
una cárcel de mujeres, un asilo de ancianos o la remota
región de La Mosquitia, al este, con alimentos, medicinas
y sillas de ruedas para buzos lisiados.
Como
primera dama conoció personalmente los problemas de mujeres
ejerciendo la prostitución en algunas calles de Tegucigalpa,
en las que además se encontró con sorpresas que
le causaron mucha gracia.
"Una
vez me encontré con un travesti al que le dicen Aguas Ocaña
por el parecido físico conmigo", comentó Ocaña
en su momento.
El
travesti no sólo es delgado y de pelo rubio, sino que también
viste casi siempre de blanco, el color favorito de Ocaña,
quien en 2004 se nacionalizó hondureña .
Su
trabajo a favor de muchos hondureños fue reconocida públicamente
en reiteradas ocasiones por el propio Maduro, incluso un día
antes de entregar el poder.
Pero,
en su relación de pareja, Ocaña y Maduro fueron
noticia de primera plana por los rumores de su separación,
antes de que cumplieran dos años de casados.
Uno
de los escándalos más sonados involucró a
Mireya Batres, ex novia de Maduro, con quien rompió esa
relación a finales de 2001, tras conocer a Aguas, aunque
cuando asumió como presidente, en enero de 2002, la nombró
ministra de Cultura, Artes y Deportes.

La
ex primera dama Aguas Ocaña con sus hijos adoptivos. |
En
julio de 2003, Ocaña hizo público su disgusto
porque Maduro nombró a Batres como ministra.
"A
mí sinceramente me parece un error de mi esposo haber
nombrado a una ex novia, ministra; esta es una cosa que
tengo que decir", subrayó Ocaña en una
entrevista al diario "La Tribuna".
Además,
le pidió a Batres que, "por vergüenza",
renunciara, a lo que Batres fue obligada en enero de 2004. |
Otro
problema fue que Ocaña no pudo establecer una relación
de amistad con las tres hijas de Maduro, que tuvo con su primera
esposa, Miriam Andreu, según comentó a ACAN-EFE
el ex presidente sin profundizar en el tema.
Antes
de viajar a Managua, Ocaña dijo a los periodistas que espera
volver a Honduras, y que partía "satisfecha por las
personas que he ayudado".
Ocaña
confirmó su divorcio el pasado miércoles, lo que
molestó a Maduro, quien considera que debió esperar
a que él cesara como presidente de Honduras. EFE
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