La
Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat) informó
que España fue el país de la Unión Europea
(UE) que más inmigrantes recibió en 2005, un total
estimado de 652.300 personas.
La
población española creció el año pasado
un 1,7%. De ese porcentaje, sólo el 0,2% son españoles
-unos 90.600- y el resto son inmigrantes.
Honduras
es uno de los países latinoamericanos que tienen una importante
presencia
de ciudadanos en la Madre Patria.
Según
la cancillería hondureña, en España habitan
más de 15,000 hondureños, entre los que tienen estatus
legal y los indocumentados. De esta cantidad mil ya tramitaron
la doble nacionalidad.
La
cifra representa un incremento superior al 200 por ciento en los
últimos dos años, ya que, son cientos de ciudadanos
procedentes de Honduras los que viajan tanto a Madrid como a otras
ciudades españolas para buscar un mejor futuro.
Los
hondureños se colocan especialmente en la industria de
la construcción, en empleos domésticos y como peones
de obras.
Italia
fue el segundo principal receptor con 338.100 inmigrantes. En
esta país se calcula que residen más de 10 mil hondureños,
que realizan tareas similares a las que ejercen en España.
Pero
Eurostat advirtió que las cifras españolas e italianas
pueden haber arrojado estos datos debido a los procesos de regularización
de extranjeros ilegales que se llevaron a cabo en ambos países.
El
país que más inmigrantes recibió en términos
relativos fue Chipre. Unas 20.700 personas llegaron a la isla,
donde sólo habitan 773.000.
La
tendencia es general
El
aumento total de la población de la UE fue de unos 2 millones
(un crecimiento del 0,44%). Este incremento, al igual que en el
caso español, se debe en su mayoría a la llegada
de inmigrantes, aproximadamente 1.691.000.
Sin
embargo, el número de personas que llegó desde el
exterior al bloque europeo fue menor que en 2004, cuando ingresaron
1.852.000.
La
población actual de la UE es de 461.500 millones. Si no
fuera por los inmigrantes, el aumento demográfico en esta
región estaría en fuerte descenso.
Doce
países de los 25 que integran el bloque tuvieron una tasa
de natalidad negativa. El peor caso fue Suecia.