"Nuestra
nación sólo tiene una opción: debemos cumplir
nuestra palabra, derrotar a nuestros enemigos y apoyar a los militares
estadounidenses en esta misión crítica", aseguró.
"Una retirada repentina de
nuestras fuerzas en Irak supondría abandonar a nuestros aliados
iraquíes a la muerte y la prisión", añadió.
Es una misión "difícil"
porque el enemigo es "brutal" pero EEUU está en
esa lucha "para ganar y estamos ganando", afirmó.
La victoria total es también
su objetivo en la lucha global contra el terrorismo que emprendió
tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 en EEUU, y que
no está dispuesto a dejar por ninguna razón.
Bush está decidido a mantener
esa lucha también en territorio estadounidense con el polémico
programa de espionaje interno que avaló su gobierno sin contar
con la preceptiva autorización judicial.
Ese programa "sigue siendo
esencial para la seguridad de EEUU", en opinión del
presidente, quien admitió que le había dado su visto
bueno porque contaba con autoridad constitucional para hacerlo y
porque su único objetivo era "evitar" otro atentado
contra EEUU.
"Si hay gente dentro de nuestro
país que está hablando con (la red terrorista) Al
Qaeda, queremos saberlo porque no nos vamos a sentar y esperar a
ser atacados de nuevo", insistió.
A la hora de afrontar la amenaza
terrorista global, EEUU "no se retirará y nunca se rendirá
frente al mal", según el gobernante republicano, quien
aseguró que la meta a largo plazo consiste en lograr "el
fin de la tiranía en el mundo".
"Aceptamos la llamada de la
Historia para liberar a los oprimidos y hacer avanzar este mundo
hacia la paz", prosiguió.
Como ejemplo de país oprimido
y aislado por "una pequeña elite clerical", el
presidente citó el caso de Irán, uno de los estados
que forman lo que definió como el 'eje del mal', junto con
Irak y Corea del Norte.
Hoy en día, dijo, el régimen
iraní supone una amenaza por sus ambiciones nucleares y su
política de apoyo al terrorismo, y Bush está firmemente
decidido a frenar esa amenaza.
"El gobierno iraní está
desafiando al mundo con sus ambiciones nucleares y las naciones
del mundo no deben permitir que el régimen iraní consiga
armas nucleares", aseguró.
Pero además, el régimen
de ese país "apoya a terroristas en los territorios
palestinos y en Líbano" y "eso debe terminar",
prosiguió.
El presidente aprovechó la
ocasión para lanzar otro claro mensaje al gran triunfador
de las elecciones palestinas del pasado 25 de enero, el grupo radical
Hamás, al que pidió que renuncie a la violencia y
reconozca el estado de Israel.
"Las elecciones son vitales,
pero sólo son el comienzo", apuntó el presidente,
quien afirmó que EEUU "apoya las reformas democráticas
en todo Oriente Medio" y citó el caso de Egipto donde
"el Gobierno debería abrir caminos a la oposición
pacífica que reduzcan el atractivo del radicalismo".
En el ámbito nacional, Bush
subrayó que la economía del país va bien aunque
alertó de que EEUU es "adicto al petróleo que,
a menudo se importa de partes "del mundo inestables" y
la mejor manera de romper esa adicción es a través
de la tecnología.
Advirtió también de
que EEUU necesita hacer "más estrictas" las normas
de inmigración y reforzar la protección fronteriza,
y excluyó la posibilidad de que su gobierno respalde una
amnistía para millones de extranjeros que se encuentran en
situación ilegal en el país.
Aprovechó la ocasión
también para pedir al Congreso que prohíba la clonación
en todas sus formas, algo que calificó de "un abuso
de la investigación médica" y para defender reformas
en el sistema sanitario que lo hagan más accesible a los
ciudadanos, y medidas que fomenten la competitividad de las empresas.
EFE
|