"Bush
es malo" es la más longeva de las tres, ya que se estrenó
el pasado 29 de septiembre y continuará en cartelera al menos
hasta el próximo 23 de marzo, tras extenderse el número
de las representaciones debido a su éxito de público.
"Buenos
valores conservadores", "Mentirosos mintiendo", "John
Bolton (embajador de EEUU en la ONU) también tiene sentimientos"
y "¿Como pueden ser tan estúpidas 59 millones
de personas?" (número de votantes del candidato demócrata,
John Kerry, en las elecciones de 2004), son los nombres de algunas
canciones del montaje.
"Si
encuentras algún republicano de mente abierta, te los traes
para que pueda aprender algunas cosas sobre como les vemos el resto
de los (norte)americanos", es el reclamo publicitario de la
obra, escrita por Joshua Rosenblum.
"Bush
es malo" celebrará mañana, jueves, una función
de carácter benéfico con la premisa de que "Saca
de en medio el régimen de Bush -El mundo no puede esperar".
Compuesta
por dieciséis parodias musicales, "Las guerras de Bush"
se estrenó el pasado día 12 con el objetivo confeso
de "contraatacar la desgraciada agenda de la administración
Bush".
Según
precisa su propaganda, la obra es una crítica al "poco
respeto" que muestra el presidente norteamericano ante asuntos
como la Convención de Ginebra (para prisioneros de guerra)
y las libertades individuales y colectivas, entre otros.
"Las
guerras de Bush" incluye un número de baile entre George
W. Bush y Osama Bin Laden, y un dueto entre el líder norteamericano
y el jefe de los asesores presidenciales, Karl Rove.
Tampoco
falta una escena de cama entre el vicepresidente, Dick Cheney, y
dos mujeres despampanantes que llevan el nombre de conocidas compañías
petrolíferas.
Escrita
por Nancy Holson, "Las guerras de Bush" tiene programadas
funciones hasta el próximo día 19, y como "Bush
es malo" se representa en salas pequeñas pero con una
audiencia entusiasta.
La
tercera comedia-revista de la serie, "Riéndose de todo"
(liberalmente), se escenificará el sábado por primera
y única vez aunque en un auditorio mucho mayor, el Town Hall,
con capacidad para 1.500 personas.
Su
promotor, Justin Krebs, es un activista político que ha fundado
un club de bebedores llamado "Bebiendo de todo" y que
tiene como lema "promoviendo la libertad, trago a trago".
Con
el subtítulo de "salvando la democracia, risa a risa",
"Riéndose de todo" (liberalmente) es la versión
teatral de esa iniciativa, con la que Krebs pretende contrarrestar
los mensajes de otros humoristas que considera "demasiado conservadores".
En
contraste con "Bush es malo" y "Las guerras de Bush",
en "Riéndose de todo" (liberalmente) actuarán
conocidos actores de Broadway, como Jim David.
Aunque
reconoce que le gustaría que hubiera un giro político
radical en Washington, David asegura que la gala "no se limitará
a un simple hazmerreír de Bush. Sería demasiado fácil".
EFE
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