El
ministro de Asuntos Exteriores, Per Stig Moeller, condenó
no obstante en rueda de prensa los incidentes en Damasco y Beirut,
que calificó de "aterradores" e "inaceptables".
Moeller reveló que había
recordado, en una conversación telefónica, a sus colegas
sirio y libanés que la Convención de Viena sobre Relaciones
Consulares responsabiliza a sus países de la seguridad de
las embajadas y consulados y los instó a rebajar la tensión,
que ha sufrido una escalada en los últimos días.
En declaraciones anteriores a la
radio pública DR, el ministro mostró su temor por
que la situación acabe fuera de control y avisó de
que eso podría "costar vidas humanas".
"El único camino es
el diálogo, sólo los extremistas y los fanáticos
se benefician de esta situación. Necesitamos generosidad
y no animosidad", dijo Moeller en la conferencia de prensa.
También resaltó que
el caso ha superado la polémica sobre las caricaturas para
convertirse en un conflicto entre el mundo occidental y el islámico.
Aunque Moeller se opuso a cualquier
adopción de sanciones o de embargos comerciales por parte
de la comunidad internacional, resaltó que el gobierno danés
se reservaba el derecho a tomar medidas diplomáticas "cuando
la situación se estabilizase" y en coordinación
con los otros países escandinavos.
Moeller habló de desinformación
y malentendidos entre las partes y puso como ejemplo los rumores
de quema del Corán en Dinamarca, algo que negó hubiera
sucedido y que recordó era un hecho punible.
"El gobierno no tiene intención
de insultar a los musulmanes. Nosotros no hemos publicado los dibujos,
pero en Dinamarca hay una ley contra las blasfemias y son los tribunales
los que deciden", explicó Moeller, satisfecho por las
condenas de los incidentes en Damasco y Beirut de varios líderes
islámicos.
El gobierno danés ha propuesto
una reunión para solucionar la crisis a la Conferencia de
la Organización Islámica (OCI), que agrupa a 57 países,
y ésta aceptó hoy, según la agencia Ritzau.
Moeller informó de que el
ejecutivo había mantenido también contactos con los
gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y con el secretario
general de la ONU, Kofi Annan.
Tras
los ataques en las últimas 24 horas, Dinamarca ha pedido
a sus nacionales que dejen Siria y el Líbano y ha desaconsejado
los viajes a estos países, aparte de mantener el nivel de
alarma en otra docena en el mundo islámico.
Las autoridades danesas comenzaron
ya ayer a facilitar la salida de Siria y el Líbano a sus
nacionales.
El
personal del Instituto Danés en Damasco, que fue atacado
ayer por miles de manifestantes enfurecidos tras la quema
de la embajada, ya ha sido evacuado de ese país.
En Dinamarca, la policía
dejó hoy en libertad con cargos a los últimos del
total de 179 personas detenidas ayer en manifestaciones de signo
contrario celebradas en Hilleroed, norte de Copenhague, y en los
posteriores incidentes en las calles de la capital.
En la céntrica Kongens Nytorv,
miles de personas acudieron hoy a una concentración pacífica
a favor del diálogo y de la convivencia entre distintas culturas,
convocada por la conocida directora de cine Anette K. Olesen.
Los presidentes de Alemania, Finlandia,
Italia, Letonia, Austria, Portugal y Hungría condenaron hoy
en Dresde las protestas violentas que han tenido lugar en el mundo
árabe.
"La violencia y las amenazas
son algo que no se puede aceptar bajo ninguna circunstancia",
dijo el anfitrión del encuentro, el presidente alemán,
Horst Koehler.
Koehler recordó que la libertad
de opinión es parte esencial de las democracias europeas,
aunque agregó que esa libertad implica también "responsabilidad
y respeto a los otros y a sus sentimientos religiosos".
Las críticas de Koehler a
las protestas violentas en algunos países árabes fueron
secundadas por las presidentas de Finlandia y Letonia, Tarja Kaarina
Halonen y Vaira Vike-Freiberga, y por los presidentes de Austria,
Heinz Fischer, Portugal, Jorge Sampaio, Italia, Carlo Ciampi, y
Hungría, Laszlo Sólyom.
La UE, a través de un comunicado
de la presidencia de turno que ejerce Austria, y del alto representante
para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier
Solana, condenó los actos de violencia, que consideró
"completamente inaceptables". EFE
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