Dinamarca intenta solventar
crisis por caricaturas
   

05 de febrero de 2006

Copenhague - El gobierno danés intentó hoy rebajar la tensión en la crisis por las caricaturas de Mahoma con un llamamiento al diálogo como único medio para una solución y oponiéndose a sanciones contra Siria y el Líbano tras los ataques contra sus sedes diplomáticas.

El ministro de Asuntos Exteriores, Per Stig Moeller, condenó no obstante en rueda de prensa los incidentes en Damasco y Beirut, que calificó de "aterradores" e "inaceptables".

Moeller reveló que había recordado, en una conversación telefónica, a sus colegas sirio y libanés que la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares responsabiliza a sus países de la seguridad de las embajadas y consulados y los instó a rebajar la tensión, que ha sufrido una escalada en los últimos días.

En declaraciones anteriores a la radio pública DR, el ministro mostró su temor por que la situación acabe fuera de control y avisó de que eso podría "costar vidas humanas".

"El único camino es el diálogo, sólo los extremistas y los fanáticos se benefician de esta situación. Necesitamos generosidad y no animosidad", dijo Moeller en la conferencia de prensa.

También resaltó que el caso ha superado la polémica sobre las caricaturas para convertirse en un conflicto entre el mundo occidental y el islámico.

Aunque Moeller se opuso a cualquier adopción de sanciones o de embargos comerciales por parte de la comunidad internacional, resaltó que el gobierno danés se reservaba el derecho a tomar medidas diplomáticas "cuando la situación se estabilizase" y en coordinación con los otros países escandinavos.

Moeller habló de desinformación y malentendidos entre las partes y puso como ejemplo los rumores de quema del Corán en Dinamarca, algo que negó hubiera sucedido y que recordó era un hecho punible.

"El gobierno no tiene intención de insultar a los musulmanes. Nosotros no hemos publicado los dibujos, pero en Dinamarca hay una ley contra las blasfemias y son los tribunales los que deciden", explicó Moeller, satisfecho por las condenas de los incidentes en Damasco y Beirut de varios líderes islámicos.

El gobierno danés ha propuesto una reunión para solucionar la crisis a la Conferencia de la Organización Islámica (OCI), que agrupa a 57 países, y ésta aceptó hoy, según la agencia Ritzau.

Moeller informó de que el ejecutivo había mantenido también contactos con los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y con el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Tras los ataques en las últimas 24 horas, Dinamarca ha pedido a sus nacionales que dejen Siria y el Líbano y ha desaconsejado los viajes a estos países, aparte de mantener el nivel de alarma en otra docena en el mundo islámico.

Las autoridades danesas comenzaron ya ayer a facilitar la salida de Siria y el Líbano a sus nacionales.

El personal del Instituto Danés en Damasco, que fue atacado ayer por miles de manifestantes enfurecidos tras la quema de la embajada, ya ha sido evacuado de ese país.

En Dinamarca, la policía dejó hoy en libertad con cargos a los últimos del total de 179 personas detenidas ayer en manifestaciones de signo contrario celebradas en Hilleroed, norte de Copenhague, y en los posteriores incidentes en las calles de la capital.

En la céntrica Kongens Nytorv, miles de personas acudieron hoy a una concentración pacífica a favor del diálogo y de la convivencia entre distintas culturas, convocada por la conocida directora de cine Anette K. Olesen.

Los presidentes de Alemania, Finlandia, Italia, Letonia, Austria, Portugal y Hungría condenaron hoy en Dresde las protestas violentas que han tenido lugar en el mundo árabe.

"La violencia y las amenazas son algo que no se puede aceptar bajo ninguna circunstancia", dijo el anfitrión del encuentro, el presidente alemán, Horst Koehler.

Koehler recordó que la libertad de opinión es parte esencial de las democracias europeas, aunque agregó que esa libertad implica también "responsabilidad y respeto a los otros y a sus sentimientos religiosos".

Las críticas de Koehler a las protestas violentas en algunos países árabes fueron secundadas por las presidentas de Finlandia y Letonia, Tarja Kaarina Halonen y Vaira Vike-Freiberga, y por los presidentes de Austria, Heinz Fischer, Portugal, Jorge Sampaio, Italia, Carlo Ciampi, y Hungría, Laszlo Sólyom.

La UE, a través de un comunicado de la presidencia de turno que ejerce Austria, y del alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, condenó los actos de violencia, que consideró "completamente inaceptables". EFE

 
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