Según
el académico, con la publicación de las caricaturas,
la prensa europea trata de demostrar que "el Islam es una religión
violenta y ello es una afirmación torpe y majadera porque
ignora los infinitos matices dentro del Islam y las fisuras sociales
que fraccionan y otorgan una coloración múltiple a
esa civilización".
"No
son las religiones las que combaten, sino los estados que responden
a sus organizaciones políticas. El rencor contra el Islam
se origina por su resistencia a no dejarse dominar por la ocupación
extranjera, por su inconformidad con la explotación intensiva
de sus recursos petroleros", añade.
Otero
denuncia en su artículo que "para colmo de necedades",
la prensa europea y la estadounidense han comenzado a reproducir
las caricaturas "masivamente como una manera de reafirmar la
libertad de prensa, que, alegan, ven amenazada".
"La
realidad es otra. Europa y Estados Unidos se han empeñado
en una guerra contra Irak y necesitan convencer a sus ciudadanos
que esa guerra es justa, que ha sido emprendida contra sujetos agresivos,
coléricos y crueles", afirma.
"Todos
saben que la libertad de prensa no existe. Las grandes corporaciones
propietarias de los medios de comunicación los sitúan
al servicio de sus intereses y condicionan la emisión de
noticias a las necesidades de las tesis que deseen imponer",
continúa.
"La libertad de expresión de la prensa es, en realidad,
la libertad del gran capital financiero de moldear la opinión
pública de acuerdo con sus intereses", considera el
académico cubano.
"La
guerra en Irak vino a demostrar a los que aún dudaban que
la cacareada libertad de prensa es un mito inexistente", insiste
Lisandro Otero, que denuncia que "los periódicos estadounidenses
unidos a sus estaciones de radio y de televisión se dedicaron
a defender la verdad oficial del gobierno de Bush sin deslizar ni
un átomo de hesitación en sus presentaciones".
EFE
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