"Los mareros están involucrados en casi todos los crímenes,
drogas, violaciones sexuales y muertes", añadió.
"Y ellos viven dentro de una cultura de violencia y, por eso,
los mareros tienen seguridad, respeto y solución a sus problemas
sólo dentro de una mara o pandilla".
El ministro de Gobernación de El Salvador, René Figueroa,
aseguró que prefiere "ver a un niño correr en
la calle tras una pelota y no que apresure el paso porque huye de
un marero que intenta matarlo".
Calificó a las maras como "una forma inhumana de delincuencia
que atenta contra la seguridad de nuestras naciones desde Estados
Unidos hasta Latinoamérica", tras indicar que "a
esos grupos hay que enseñarles que el crimen no paga".
El ministro de Seguridad de Honduras, el general Álvaro Romero,
sostuvo que ha hablado "por teléfono con líderes
de maras que desean establecer un diálogo con el gobierno
y algunos de ellos intentan reinsertarse en la sociedad".
Afirmó que "esos mareros no dan la cara porque la tienen
llena de tatuajes, y son inteligentes, pero agresivos".
Anunció estar interesado en reincorporarlos a la sociedad
"para que vivan como la gente".
Asimismo, el presidente Manuel Zelaya admitió que la violencia
desatada por los pandilleros campea en Honduras, luego de instar
a sus compatriotas a ayudarlo a combatir ese flagelo.
"Las maras son un problema grave que nos afecta a todos sin
distingos de clase, y debemos rectificar el rumbo perdido de la
nación mediante una estrategia fundamentada en la moral pública
y el bien común", dijo.
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