Una
fuerte explosión se produjo entre una multitud de musulmanes
chiíes que participaban en una procesión por la fiesta
islámica de Ashura, en la provincia noroeste de Pakistán.
Inicialmente,
la Policía indicó de que el atentado había
causado al menos seis muertos y unos 40 heridos.
El
atentado fue perpetrado en un concurrido bazar en la ciudad de Hangu,
del distrito de Kohat, cercano a la frontera afgana, y fue seguido
por disturbios sectarios, por lo que el Ejército paquistaní
impuso el toque de queda.
Según
la Policía, el ataque se produjo mientras un grupo de fieles
chiítas iban en procesión con motivo de la fiesta
de Ashura o Muharram, que se celebra hoy en recuerdo de la muerte
del califa musulmán Hazrat Imam Hussain.
Este
atentado partió en dos la procesión por la festividad
de Ashura y la Policía sospecha que el ataque pudo ser obra
de un grupo suní, ya que la rivalidad y la violencia sectaria
entre ambas comunidades resulta en enfrentamientos frecuentes, especialmente
contra los chiítas, minoría en Pakistán.
Los
chiítas suponen el 20 por ciento de los 145 millones de habitantes
de Pakistán aunque en algunos lugares, como en la ciudad
de Qüetta, en el oeste, y en Cachemira, en el norte, esa comunidad
es muy numerosa.
Miles
de personas, en su mayoría de la confesión islámica
chiíta, han muerto en la última década debido
a la violencia religiosa en Pakistán entre las dos principales
vertientes islámicas, los chiítas y los suníes.
EFE |