Aprueban ley
antiterrorista en EEUU
   

10 de febrero de 2006

Washington - El presidente de EEUU, George W. Bush, ha conseguido un triunfo político al lograr un acuerdo con los senadores republicanos "rebeldes" para renovar disposiciones claves de la ley antiterrorista, también conocida como "Ley Patriota".

Esas cláusulas habían sido puestas en tela de juicio por legisladores tanto republicanos como demócratas y grupos en defensa de las libertades fundamentales, que consideraban que constituían una violación de los derechos civiles.

El presidente Bush logra un triunfo político con aprobación de ley.


Debido al desacuerdo, finalmente resuelto este jueves, la vigencia de esas disposiciones, que el Gobierno considera cruciales en la lucha contra el terrorismo, había sido prorrogada sólo hasta el 10 de marzo.

Pero tras unas negociaciones que se prolongaron varias semanas entre la Casa Blanca y cuatro senadores republicanos que se habían opuesto a las 16 disposiciones polémicas, el Senado se prepara para dar el visto bueno definitivo a la ley.

Varios senadores demócratas han expresado su satisfacción por el pacto y han anunciado que votarán a favor, entre ellos su líder, Harry Reid, o los influyentes Dianne Feinstein y Dick Durbin.

Fuentes legislativas aseguraron que una vez superado el problema en el Senado, la luz verde de la Cámara de Representantes se da por descontada.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, manifestó que el acuerdo significa que se seguirán respetando las libertades civiles "de una forma que no comprometa las prioridades de nuestra seguridad nacional".

El pacto concierne a algunas de las disposiciones más polémicas de la ley, entre ellas la obligación de las bibliotecas de proporcionar información sobre las consultas que hagan sus usuarios.

El acuerdo precisa que esa obligación afecta sólo a los servicios de internet que ofrecen algunas bibliotecas.

También permite a los individuos divulgar la notificación para declarar ante el FBI, la Oficina Federal de Investigación, cuando hasta ahora, una de las disposiciones lo prohibía.

La Ley Patriota fue promulgada rápidamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 que se cobraron la vida de alrededor de 3.000 personas.

El Gobierno ha dicho que su aplicación ha sido crucial para la investigación de presuntos terroristas en el país.

Según el senador republicano John Sununu, los cambios acordados "protegerán de mejor forma las libertades civiles al tiempo que entregamos importantes instrumentos policiales para las investigaciones contra el terrorismo".

La senadora demócrata Feinstein anunció su voto favorable al indicar que "se trata de un avance sustancial con cambios básicos que son específicos y mejoran el proyecto".

El también demócrata Patrick Leahy aseguró que una coalición de ambos partidos en el Senado ha hecho "una valiente defensa para aclarar que la seguridad y las libertades no son mutuamente exclusivas en EEUU".

Por su parte Reid, el líder de la minoría demócrata en el Senado, consideró que el pacto "parece ser un paso en la decisión correcta".

El acuerdo fue concertado poco después de que el presidente Bush anunciara que EEUU y sus aliados habían desbaratado un ataque que planeaba la red terrorista Al Qaeda contra el edificio más alto de la ciudad de Los Angeles (California) poco después del 11-S.

EEUU y sus aliados lograron frustrar el atentado "a principios de 2002, cuando una nación del sudeste asiático detuvo a un miembro clave de Al Qaeda", dijo Bush.

El presidente añadió que "mientras los estadounidenses se estaban recuperando de un golpe sin precedentes en nuestro país, Al Qaeda estaba ya planeando el próximo atentado".

"Sabemos que, en octubre de 2001, Khalid Shaikh Mohamed, el cerebro de los atentados del 11-S" había diseñado un plan para secuestrar un avión con un grupo de terroristas dotados con bombas en sus zapatos y estrellarlo contra "el edificio más alto de la costa oeste", el de la torre de Los Angeles, conocida como "US Bank Tower", añadió.

Bush insistió en que "desde el 11-S, EEUU y sus aliados han desbaratado tramas terroristas de Al Qaeda, incluidas algunas contra objetivos en EEUU.

"En esta lucha entre la libertad y el terror, cada nación tiene sus responsabilidades y ninguna puede permanecer neutral", dijo. EFE

 
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