Debido
al desacuerdo, finalmente resuelto este jueves, la vigencia de esas
disposiciones, que el Gobierno considera cruciales en la lucha contra
el terrorismo, había sido prorrogada sólo hasta el
10 de marzo.
Pero
tras unas negociaciones que se prolongaron varias semanas entre
la Casa Blanca y cuatro senadores republicanos que se habían
opuesto a las 16 disposiciones polémicas, el Senado se prepara
para dar el visto bueno definitivo a la ley.
Varios
senadores demócratas han expresado su satisfacción
por el pacto y han anunciado que votarán a favor, entre ellos
su líder, Harry Reid, o los influyentes Dianne Feinstein
y Dick Durbin.
Fuentes
legislativas aseguraron que una vez superado el problema en el Senado,
la luz verde de la Cámara de Representantes se da por descontada.
El
portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, manifestó que
el acuerdo significa que se seguirán respetando las libertades
civiles "de una forma que no comprometa las prioridades de
nuestra seguridad nacional".
El
pacto concierne a algunas de las disposiciones más polémicas
de la ley, entre ellas la obligación de las bibliotecas de
proporcionar información sobre las consultas que hagan sus
usuarios.
El
acuerdo precisa que esa obligación afecta sólo a los
servicios de internet que ofrecen algunas bibliotecas.
También
permite a los individuos divulgar la notificación para declarar
ante el FBI, la Oficina Federal de Investigación, cuando
hasta ahora, una de las disposiciones lo prohibía.
La
Ley Patriota fue promulgada rápidamente después de
los atentados del 11 de septiembre de 2001 que se cobraron la vida
de alrededor de 3.000 personas.
El
Gobierno ha dicho que su aplicación ha sido crucial para
la investigación de presuntos terroristas en el país.
Según
el senador republicano John Sununu, los cambios acordados "protegerán
de mejor forma las libertades civiles al tiempo que entregamos importantes
instrumentos policiales para las investigaciones contra el terrorismo".
La
senadora demócrata Feinstein anunció su voto favorable
al indicar que "se trata de un avance sustancial con cambios
básicos que son específicos y mejoran el proyecto".
El
también demócrata Patrick Leahy aseguró que
una coalición de ambos partidos en el Senado ha hecho "una
valiente defensa para aclarar que la seguridad y las libertades
no son mutuamente exclusivas en EEUU".
Por
su parte Reid, el líder de la minoría demócrata
en el Senado, consideró que el pacto "parece ser un
paso en la decisión correcta".
El
acuerdo fue concertado poco después de que el presidente
Bush anunciara que EEUU y sus aliados habían desbaratado
un ataque que planeaba la red terrorista Al Qaeda contra el edificio
más alto de la ciudad de Los Angeles (California) poco después
del 11-S.
EEUU
y sus aliados lograron frustrar el atentado "a principios de
2002, cuando una nación del sudeste asiático detuvo
a un miembro clave de Al Qaeda", dijo Bush.
El
presidente añadió que "mientras los estadounidenses
se estaban recuperando de un golpe sin precedentes en nuestro país,
Al Qaeda estaba ya planeando el próximo atentado".
"Sabemos
que, en octubre de 2001, Khalid Shaikh Mohamed, el cerebro de los
atentados del 11-S" había diseñado un plan para
secuestrar un avión con un grupo de terroristas dotados con
bombas en sus zapatos y estrellarlo contra "el edificio más
alto de la costa oeste", el de la torre de Los Angeles, conocida
como "US Bank Tower", añadió.
Bush
insistió en que "desde el 11-S, EEUU y sus aliados han
desbaratado tramas terroristas de Al Qaeda, incluidas algunas contra
objetivos en EEUU.
"En
esta lucha entre la libertad y el terror, cada nación tiene
sus responsabilidades y ninguna puede permanecer neutral",
dijo. EFE
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