En su
discurso de apertura, el primer ministro de Malasia, Abdullah Badawi,
pidió al mundo islámico y a Occidente que frenen los
actos de "burla sobre cualquier religión" para
evitar que se repitan hechos violentos como los ocurridos tras las
publicación de las viñetas.
Varias
personas han muerto en las protestas celebradas en países
musulmanes como Afganistán, Siria y el Líbano.
"Debemos
poner fin a la burla sobre cualquier religión o el sacrilegio
de símbolos considerados sagrados por los credos", dijo
el primer ministro malasio y presidente de turno de la Organización
de la Conferencia Islámica (OCI).
Esta
reunión de dos días, que se celebra a puerta cerrada
salvo en algunas intervenciones que se permite la presencia de la
prensa, tiene como objetivo intercambiar opiniones sobre cómo
contribuir a eliminar las percepciones erróneas que entorpecen
las relaciones entre Occidente y el mundo musulmán.
"Tenemos
que ser suficientemente bravos y honestos para admitir que mientras
haya hegemonía y un lado intente controlar y dominar al otro
continuará la animosidad y antagonismo entre las dos civilizaciones",
señaló el gobernante malasio.
Abdullah
Badawi, que se remontó a la época de las cruzadas,
apuntó que al mundo árabe se le impuso el Estado de
Israel y habló de la colonización y del deseo de Occidente
de controlar el gas y el petróleo, especialmente el que producen
los países de Oriente Medio.
El
primer ministro malasio advirtió de que la política
desarrollada por Occidente en Irak, Afganistán y Palestina
ha provocado la frustración en la comunidad musulmana y "ha
abierto un abismo enorme entre Occidente y el Islam".
En
su opinión, en Occidente aumenta la falsa percepción
de que "el Islam es sinónimo de violencia" y sus
ciudadanos ven a los musulmanes como "terroristas congénitos".
"Ellos
creen que Osama bin Laden habla en nombre de la religión
y de los seguidores del Islam. No podemos negar que la imagen del
Islam está endemoniada y esa percepción está
muy extendida entre la sociedad occidental predominante", señaló
Abdullah Badawi, experto islamista.
Aunque
contrario a las guerras libradas en Irak y en Afganistán,
el Gobierno de Malasia combate por medio de políticas y acciones
policiales la propagación del fundamentalismo en el país,
que propugna la principal fuerza opositora, el Partido Pan-Islámico
de Malasia (PAM).
El
primer ministro malasio recomendó al mundo musulmán
que se abstenga de las "denuncias excesivas contra los cristianos,
judíos y Occidente" y que se oponga al empleo de la
violencia y el terrorismo.
Esta
reunión en Kuala Lumpur, en la que intervendrá el
ex presidente iraní Mohamad Jatamí, se celebra en
medio de la crisis internacional desatada por la publicación
en un diario danés de doce caricaturas del profeta Mahoma,
que después han sido reproducidas en periódicos de
todo el mundo.
"Tenemos
que comenzar a poner freno a los extremistas de nuestro entorno.
Ante el fanatismo y la histeria que nos rodea, hemos de actuar y
aconsejar moderación y racionalidad", apuntó
el gobernante malasio.
En
este sentido, Abdullah Badawi ha prohibido publicar, introducir
en el país, reproducir, diseñar, hacer circular, repartir
o poseer las controvertidas caricaturas de Mahoma.
El decreto entró en vigor el miércoles pasado para,
según la prensa local, evitar que los polémicos dibujos
provoquen malestar entre los malasios y alteren el orden público.
La
decisión del Gobierno se produjo al día siguiente
de que el Consejo de Ministros retirara de forma indefinida el permiso
para publicar a "Sarawak Tribune", la casa editora del
diario "Sunday Tribune", por reproducir las controvertidas
viñetas el sábado pasado.
El
"Sunday Tribune" pidió perdón en la portada
de su edición dominical y anunció la dimisión
del redactor-jefe que autorizó, sin permiso, la publicación
de las viñetas de Mahoma. EFE
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