"Felizmente,
con el resultado electoral, nosotros tenemos que compartir la alegría
de que el tratado de libre comercio se murió, las elecciones
lo mataron", declaró en una rueda de prensa con corresponsales
extranjeros el presidente de CONARROZ, Oscar Campos.
El
pasado 5 de febrero, Costa Rica celebró elecciones presidenciales
pero, tras el escrutinio electrónico del 88,44 por ciento
de las mesas, el ex presidente y Premio Nobel de la Paz Oscar Arias
mantiene una estrecha ventaja de 3.250 votos sobre el economista
Ottón Solís.
Debido
al estrecho margen, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) realiza
actualmente el recuento manual de todos los votos para definir si
Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata),
o Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC, centro)
es el presidente electo.
Según
Campos, durante la campaña política algunos grupos
insinuaron que las elecciones serían un "referéndum"
sobre el TLC, debido a que Arias respalda el acuerdo comercial mientras
que Solís lo rechaza y aboga por una renegociación.
"El
resultado de las elecciones es que sólo un 25 por ciento
del padrón le dijo sí al candidato que estaba impulsando
el tratado. El resto le dijo no, quién sabe, tal vez, no
sé y no salieron a votar", dijo el arrocero, en alusión
a que el abstencionismo fue de un 34,5 por ciento.
El
presidente de CONARROZ, entidad que agrupa a 1.300 grandes productores
y 5.300 pequeños, dijo que cualquiera que gane la presidencia
deberá renegociar con Estados Unidos los términos
del TLC, pues los costarricenses dijeron en las urnas que quieren
conservar el modelo de Estado social que han tenido.
Si
Oscar Arias fuera el ganador de los comicios, "tiene la carta
blanca para ir a decirle a EEUU (...) que Costa Rica ha planteado
un camino diferente y que nosotros queremos construir una renegociación
de este tratado", añadió Campos.
Según
el productor, el mismo liderazgo que tuvo Arias con el plan de paz
centroamericano en la década de los años ochenta,
puede tener ahora "para liderar un plan de desarrollo para
Centroamérica" diferente a los términos que plantea
el TLC.
El
arrocero denunció como uno de los defectos del tratado el
hecho de que los negociadores costarricenses renunciaron, en el
caso del arroz, a poder aplicar una salvaguarda especial agrícola,
la cual permitiría el aumento de aranceles en caso de una
inundación de arroz extranjero.
El
productor agregó que los productores arroceros no descartan
"la posibilidad de una demanda en los órganos correspondientes
contra los encargados de la negociación" porque esa
renuncia "se cometió en contra de miles de productores
arroceros costarricenses".
Costa
Rica es el único país donde no ha sido ratificado
por el Congreso el TLC entre Centroamérica, República
Dominicana y Estados Unidos. EFE
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