El gobierno
de Fox se halla en medio de una controversia entre Washington y
La Habana, debido a la expulsión, el pasado 3 de febrero,
de una delegación oficial cubana de un hotel de Ciudad de
México, de propiedad de una cadena estadounidense, supuestamente
por presiones de la Casa Blanca.
Fox
dijo a un programa noticioso de Radio Fórmula que "ya
hay" una reconciliación con el mandatario cubano, Fidel
Castro, después de varias controversias públicas.
"Trabajamos muy bien con Cuba. No hay ningún problema
desde aquellos altercados y lo que hay son diferencias ideológicas
profundas, pero que yo respeto plenamente", declaró
el jefe de Estado mexicano.
Añadió que estaría
dispuesto a reunirse con Castro antes de terminar su mandato, en
diciembre próximo, como ya lo intentó en la Cumbre
Iberoamericana celebrada en octubre pasado en la ciudad española
de Salamanca, a la que el líder cubano finalmente no asistió.
"Igual me he sentado con (el
presidente de Venezuela, Hugo) Chávez en múltiples
ocasiones. Hay grandes diferencias (con él), pero con gran
respeto a las partes, como debe ser en el trato entre las naciones",
dijo Fox.
La
controversia con Castro "es conocida y sucedió, (pero)
hoy estamos en una relación normalizada", enfatizó
Fox, al contestar si creía que, por primera vez en la historia,
se han dañado simultáneamente las relaciones de México
con La Habana y Washington.
El
mandatario mexicano aseguró que "en el caso de EEUU,
la relación sigue muy bien" y que en el espinoso asunto
migratorio bilateral sigue "esperando que este sea el año
decisivo".
"Hemos trabajado duro durante
cinco años para que llegara este momento en que el Congreso
de Estados Unidos debata una iniciativa migratoria y estamos en
un punto en que no habíamos estado antes y cercanos a una
resolución", aseguró Fox.
El presidente de México admitió
que existe "un gran activismo de quienes no quieren que se
llegue a un acuerdo (migratorio) y buscan poner piedras en el camino".
"Pero estoy confiado y esperando
que la iniciativa pase a debate en el pleno (del Senado estadounidense)
y se resuelva para que todos ganemos con un buen acuerdo migratorio.
No se va ganar nada construyendo muros fronterizos o actuando de
otra manera", enfatizó Fox.
La
Cámara de Representantes de EEUU aprobó en diciembre
pasado una reforma migratoria que, entre otros asuntos, autoriza
la construcción de más muros en la frontera con México
para detener el paso de los indocumentados y criminaliza la inmigración
ilegal.
El
gobierno de Fox y los de otros países latinoamericanos rechazan
la medida aprobada por los Representantes a la Cámara, que
será debatida en breve por los senadores, y abogan por la
"regularización" de los trabajadores indocumentados
y el respeto pleno a sus derechos humanos y laborales.
Washington
también se ha quejado en los últimos días al
Ejecutivo mexicano por la creciente violencia atribuida a los narcotraficantes
y secuestradores en la región fronteriza, aunque el mandatario
dijo hoy que combatirá sin tregua al crimen organizado, "sin
importar las consecuencias de esa lucha". EFE
|