El un escueto informe, una radio local informó que al interior
del Ministerio Público se maneja que la decisión
está ligada a que en los últimos días Morales
había presentado más de diez casos de corrupción
contra funcionarios y ex funcionarios públicos.
Sobre la resolución, el coordinador de los fiscales Jari
Dixon indicó que la remoción de Morales “nos
ha tomado por sorpresa y la misma denota que no hay voluntad de
combatir la corrupción”.
Asimismo, denunció que existe un “plan político”
para descabezar de sus puestos a los fiscales beligerantes de
los cuales Soraya Morales es una de las víctimas.
Morales formaba parte de un joven grupo de fiscales combativos,
que se opusieron a una serie de medidas adoptadas en su momento
por el ex fiscal general Ovidio Navarro y por el ahora titular
de esa dependencia.
Las últimas en dejar sus cargos, por supuestas razones
personales, fueron la ex fiscal contra el crimen organizado Doris
Aguilar y la fiscal de derechos Humanos, Aída Romero.
Dixon agregó que la asociación de fiscales no permitirá
que se siga mancillando al Ministerio Publico e indicó
que la fiscalía en mención “era el último
reducto de lucha contra la corrupción” que había
en esa instancia.
Confirma separación
En tanto la propia fiscal Morales dijo que la determinación
le causó sorpresa y que “se va de su puesto con la
frente en alto”.
Agregó que “el fiscal general está en todo
su derecho de remover el personal y que ante esa situación
únicamente puede aducir que “el trabajo bajo su cargo
se ha hecho en forma objetiva”.
Morales apuntó que será el fiscal Rosa Bautista
el que decidirá que hacer con más de doce casos
de corrupción debidamente documentados que ella le ha entregado
y que únicamente están a la espera de su aprobación
para ser llevados a las instancias judiciales correspondientes.
Indicó que pese a pertenecer al opositor Partido Nacional
ella no tiene compromiso con ningún grupo sino únicamente
con el país, - “de nosotros depende que el país
se hunda o salga a flote”, concluyó.