Descubren proteínas para combatir el mal de Chagas
   
21 de febrero de 2006

Granada (España) - Miembros del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra de España han identificado "relevantes" proteínas inmunógenas y moléculas inmunomoduladoras para combatir el mal de Chagas, patología provocada por un parásito que puede causar la muerte y afecta a 17 millones de personas.


Estas moléculas serían el primer paso hacia una quimioterapia eficaz contra la enfermedad a través de una vacuna genética que destruya los agentes infecciosos, según informó hoy el organismo público Andalucía Investiga, que añadió que la quimioterapia existente resulta tóxica y poco específica.

Los investigadores españoles han detectado moléculas terapéuticas que puedan utilizarse como inmunoterapia, es decir, como activadoras del sistema inmune para que éste reaccione y controle la enfermedad.

Los científicos han detectado y caracterizado dos proteínas específicas del parásito -la KMP 11 y la PFR 2- que resultan muy eficaces en el tratamiento de la enfermedad en ratones.

Sin embargo, para que surtan efecto, estas moléculas se deben aplicar con otras adyuvantes, es decir, con otras que cooperen en su tarea de contrarrestar al agente infeccioso.

Esas sustancias se componen de un fragmento de proteínas existente en el genoma de todos los organismos vivos y la combinación de las dos proteínas produce células "T" secretoras de específicas citoquinas, que reconocen al parásito y lo destruyen.

Las vacunas tradicionales no resultan efectivas a la hora de combatir el agente patógeno, ya que éste, al ser polimórfico, posee una gran capacidad de mutación, de ahí que sean necesarias vacunas genéticas y proteínas recombinantes.

En este tipo de terapias, se inocula el inmunológeno (proteína que es capaz de inducir una respuesta inmunológica frente a un patógeno) para contrarrestar la acción del parásito, o simplemente el gen que la codifica.

La enfermedad de Chagas tiene distintas fases y la primera se caracteriza por síntomas fuertes y muy indeterminados, como dolores de cabeza o fiebre, que dificultan su asociación con la infección por el parásito.

A continuación, se produce la denominada fase indeterminada, que puede durar hasta 15 años, donde el parásito está instalado en el organismo hasta llegar al estado crónico, en el que se producen alteraciones graves, como la inflamación de los músculos cardiacos o del colon y en el esófago.

A veces, puede dañar al sistema nervioso y, asociado a enfermedades inmunodepresoras como el SIDA, pueden llegar a afectar al cerebro.

Los investigadores tratan ahora de identificar y caracterizar, para cada una de los periodos de la enfermedad, marcadores inmunológicos de progresión y de severidad del mal de Chagas. EFE

 
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