El portavoz
del Ministerio saudí del Interior, Mansur Al Turki, declaró
a la cadena de televisión Al Arabiya que dos guardias de
seguridad resultaron muertos en la operación para neutralizar
al comando terrorista, que podría haberse infiltrado en Arabia
Saudí procedente de Yemen.
Previamente,
el Ministerio saudí del Interior informó de que los
terroristas circulaban en dos coches bomba que pretendían
detonar en el interior de la refinería.
Sin
embargo, la actitud de los terroristas llamó la atención
de los equipos de seguridad de la refinería, que abrieron
fuego antes de que los vehículos se pudieran acercar a las
puertas del complejo petrolífero, aunque llegaron a explotar.
Fuentes
del Ministerio saudí del Interior precisaron que los daños
causados por dichas explosiones se limitaron a un pequeño
incendio, que fue controlado en el momento del ataque y que no tuvo
ninguna influencia en la producción de crudo del país,
que abastece la sexta parte del petróleo mundial.
Por
su parte, el ministro saudí del Petróleo, Ali Bin
Ibrahim Al Nueimi, dijo a la agencia oficial de noticias saudí
(SPA), que la producción de petróleo y gas no ha resultado
afectada por el ataque contra la refinería de Abqaiq, donde
se procesan dos tercios del crudo de Arabia Saudí, el mayor
productor de petróleo del mundo con nueve millones de barriles
diarios.
Según
Al Nueimi, la refinería ha continuado la producción
a plena capacidad y la exportación de crudo sigue normalmente.
Abqaiq
alberga la mayor instalación petrolera del mundo, con una
importante refinería que procesa el crudo procedente de los
gigantescos yacimientos de Ghawar antes de enviarlo a los terminales
de Juaymah y Ras Tanura.
Tras
conocerse el atentado contra la refinería, el precio del
crudo subió alrededor de dos dólares y superaba los
62 dólares por barril en Nueva York.
Según
Al Arabiya, los coches de los terroristas iban camuflados con los
emblemas de la compañía petrolera saudí Aramco,
que dispone de un laboratorio importante en la instalación
petrolera.
Al
ser hoy viernes, día festivo en el mundo musulmán,
muchos de los trabajadores de Aramco estaban fuera de servicio,
por lo que las instalaciones se encontraban casi vacías,
razón por la cual no se han producido más víctimas.
El
atentado es el primero directo contra las instalaciones petroleras
del país desde que la organización terrorista de Al
Qaeda lanzara en mayo de 2003 una campaña de ataques suicidas
destinados a derrocar al régimen saudí.
Además,
el ataque se produjo poco más de un año después
de que el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, instara a sus
simpatizantes a atacar objetivos petroleros saudíes porque
"no sirven a los intereses de la nación islámica,
sino a sus enemigos".
Los
grupos radicales islámicos intentan debilitar al régimen
saudí mediante ataques a los puntos vitales del país,
como refinerías o pozos de petróleo o las nutridas
colonias de extranjeros que trabajan como técnicos especialistas
en numerosos campos.
Desde
2003 la oleada de ataques y atentados, atribuidos casi todos a grupos
vinculadas a Al Qaeda, ha dejado más de un centenar de muertos,
entre ellos algunos extranjeros. EFE |