El Departamento de Seguridad Nacional de EEUU anunció el
jueves oficialmente la prórroga de doce meses para los beneficiados
por el TPS, por lo que ahora vencerá el 9 de septiembre de
2007 para los salvadoreños y en julio de ese mismo año
para los hondureños y nicaragüenses.
El TPS fue creado en 1990 y EEUU lo ofreció a ciudadanos
de Nicaragua y Honduras tras el paso del huracán "Mitch",
y para los de El Salvador por dos terremotos registrados en ese
país en 2001.
La renovación del TPS trae buenas noticias para el presidente
salvadoreño Elías Antonio Saca, quien hoy se reúne
en la Casa Blanca con el presidente George W. Bush, precisamente
para discutir asuntos comerciales y migratorios.
Saca, al igual que otros gobiernos de la región y grupos
pro-inmigrantes en EEUU, quieren que el Congreso en Washington apruebe
finalmente una reforma migratoria que incluya la legalización
de millones de inmigrantes indocumentados en este país.
La mayoría de esos inmigrantes clandestinos provienen de
México y Centroamérica, aunque hay un creciente número
de inmigrantes de Sudamérica.
Tancredo dijo que presentará una enmienda a un proyecto de
ley de asignaciones presupuestarias para eliminar la nueva prórroga
del TPS, al indicar que la intención del programa era ofrecer
ayuda "por tiempo limitado".
"¿Qué es lo que no entiende la Administración
de (la palabra) 'temporal'?", se quejó Tancredo, al
señalar que EEUU ha cedido a los grupos de presión
que quieren el TPS "de forma permanente".
"Es una amnistía por la puerta trasera, no importa cómo
le llames" a este programa, agregó.
Si Bush continúa renovando de forma indefinida el TPS, "por
qué debemos creer que tiene la capacidad, o voluntad, de
despachar a casa a los millones de trabajadores huéspedes
que quiere traer (a EEUU)", dijo, por su parte, el director
ejecutivo de NumbersUSA, Roy Beck.
"Al no pedirles a los amparados por el TPS que regresen a su
país, (Bush) está enviando la señal equivocada
de que su programa de trabajadores huéspedes para inmigrantes
indocumentados sería, en realidad, una amnistía permanente",
advirtió Beck.
La renovación del TPS surge en momentos en que arrecia el
debate nacional sobre cómo responder a la presencia de hasta
once millones de inmigrantes "sin papeles" en Estados
Unidos y qué componentes debe incluir una eventual reforma
migratoria.
La próxima semana, el Comité Judicial del Senado iniciará
el debate sobre diversos proyectos de ley de inmigración,
algunos de los cuales abogan por mayores controles fronterizos y
contra la inmigración ilegal, y otros piden la legalización
de millones de indocumentados. EFE
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