Javier
García de Quevedo, presidente de la empresa Industrial Minera
de México, propietaria de la mina, dijo en rueda de prensa
que no había sobrevivientes porque la magnitud de la onda
expansiva había provocado la muerte de los mineros.
Anunció que los trabajos
de recuperación de los cuerpos se reanudarán después
de que extraiga el gas y se ventile la mina.
El viernes, los trabajos de rescate
se suspendieron después de de que se detectase altos niveles
de metano que, dijeron las autoridades y la empresa, podrían
ocasionar otra explosión y poner en riesgo la vida de los
socorristas.
Por su parte, el ministro de Trabajo,
Francisco Salazar, manifestó que el próximo lunes
se iniciará una investigación exhaustiva para establecer
responsabilidades del accidente.
El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, presente en la rueda
de prensa, dijo que no abandonaría a los familiares en el
reclamo de la reparación de los daños.
Moreira explicó que no puede
haber sobrevivientes por las altas temperaturas, hasta 600 grados,
que se desencadenaron después de la explosión del
domingo, ocasionada por la acumulación de gas grisú.
La explosión, ocurrida la
madrugada del domingo pasado (08.30 GMT) ocasionó un derrumbe
en la mina donde trabajaban 78 obreros, de los cuales trece resultaron
heridos y lograron salir por su propio pie.
Durante casi una semana los familiares
de los obreros atrapados habían mantenido la esperanza de
hallarlos con vida, pero el viernes sus ilusiones se desvanecieron
cuando se anunció la suspensión de las labores de
rescate por tres días.
Los
mineros quedaron atrapados a 160 metros de la superficie. EFE |