En entrevista con EFE, Jiménez explicó que el propósito
de su gira es agradecer al Gobierno estadounidense la sexta renovación
que ha concedido al Estatus de Protección Temporal (TPS)
a unos 85.000 hondureños en Estados Unidos.
Se calcula que en EEUU viven entre 800.000 y un millón de
hondureños, tanto legales como indocumentados, cuyas remesas
–de unos 1.700 millones de dólares en el 2005- conforman
la segunda fuente de divisas en Honduras, detrás de la industria
de las
maquiladoras.
En esta visita también se pretende ultimar los asuntos pendientes
para la eventual puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio
(TLC) con Centroamérica y República Dominicana, que
entrará en vigor el miércoles con El Salvador, único
país que hasta ahora ha cumplido con todos los requisitos.
En ese sentido, Jiménez indicó que una delegación
hondureña, conformada por seis funcionarios, se encuentra
en Washington desde el domingo para sostener reuniones con personal
de la Oficina del Representante de Comercio Exterior de EEUU (USTR,
por sus siglas en inglés).
Para que el TLC entre en vigor con Honduras, posiblemente en abril,
el Parlamento de ese país debe aprobar algunos instrumentos
legales que conllevan un proceso de reforma interna.
Jiménez defendió los beneficios que para Honduras
supone la puesta en vigor del TLC porque entre los efectos inmediatos
habrá "una generación masiva de empleos",
lo que a su vez ayudará a los sectores marginados del país
centroamericano.
El mensaje que Jiménez trae a las autoridades estadounidenses
es que "existe la firma voluntad del gobierno del presidente
José Manuel Zelaya Rosales para luchar contra la corrupción
y el crimen, y para superar los niveles terribles de pobreza que
hay en el país".
El canciller subrayó que, con la ayuda de Washington, Honduras
cuenta con una estrategia integral para reducir la pobreza e incrementar
el desarrollo económico, de manera que el país tenga
condiciones que frenan la emigración ilegal hacia el Norte.
Honduras registra un nivel de pobreza del 60 por ciento, y otro
20 por ciento de su población vive en condiciones de indigencia.
En ese sentido, Jiménez expresó optimismo de que el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dé respuesta a su
solicitud de condonar la deuda de unos 1.300 millones de dólares,
cuando realice su asamblea anual en Brasil en abril próximo.
La condonación de esa deuda, que es la más alta de
Honduras, permitiría que el Gobierno canalice esos recursos
"justamente en programas para reducir la pobreza".
Jiménez rechazó las críticas de congresistas
como el republicano Tom Tancredo y de grupos conservadores de que
la "prórroga perenne" del TPS no es más
que una amnistía disfrazada de apoyo humanitario.
"Somos
respetuosos del debate interno en el Congreso sobre los asuntos
migratorios pero nosotros estamos haciendo esfuerzos por crear las
condiciones para que en su momento los hondureños en EEUU
puedan regresar a su país", enfatizó el canciller.
Honduras, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos,
apoyan las campañas de presión de grupos pro-inmigrantes
para que el Congreso de EEUU apruebe eventualmente una reforma migratoria
integral que conduzca a la legalización de miles de indocumentados.
Jiménez está acompañado por el director de
Asuntos Consulares de
la Cancillería, Francisco Martínez. EFE
|