Inmigrantes molestos ante posible impuesto a remesas
   
26 de febrero de 2006

Tucson (Arizona) - La comunidad inmigrante de Arizona está molesta por una propuesta de ley que la obligaría a pagar un nuevo impuesto del 8 por ciento cada vez que envíe dinero a sus familiares en México y Centroamérica.

La medida afecta directamente a millones de inmigrantes documentados e indocumentados que trabajan en Arizona y que mensualmente envían dinero a sus familias en sus países de origen.

El futuro del controvertido proyecto de ley HCR 2037, aprobado esta semana por el Legislativo del estado, estará en manos de los votantes de Arizona durante las elecciones generales del próximo mes de noviembre.

Tratando de evitar que la iniciativa sea vetada por la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, los legisladores republicanos la redactaron de tal manera para que pase directamente a las urnas.

Según datos del Centro Hispano Pew, en el estado de Arizona viven cerca de 10 millones de inmigrantes indocumentados, quienes envían un promedio de 900 millones de dólares por año a sus países de origen.

De ser aprobado el proyecto de ley, los inmigrantes se verían obligados no sólo a pagar a las compañías de envío de dinero -que cobran unos 10 dólares por el envío de hasta 500 dólares-, sino también a un nuevo impuesto estatal equitativo a 8 dólares por cada 100 dólares que envíen.

Se calcula que durante el primer año de implementación del nuevo impuesto se recaudarían cerca de 80 millones de dólares, los cuales servirían para financiar un muro a lo largo de la frontera entre Arizona y Sonora (México).

Este es sólo uno de los más de 50 proyectos de ley que han sido presentados ante el Legislativo de Arizona con el objeto de penalizar a aquellas personas que ingresaron de manera ilegal al país.

"Esta es otra injusticia en contra de nuestra gente", dijo Isabel García, abogada y directora de la Coalición de los Derechos Humanos de Arizona. La activista aseguró que los legisladores estatales republicanos están empeñados "en hacer sufrir a la comunidad inmigrante".

"Es injusto que un trabajador que ha ganado su dinero con el sudor de su frente, que ya paga impuestos estatales y federales ahora tenga que pagar más impuestos," sostuvo García.

Indicó que el hecho de que este proyecto sea llevado a las urnas solo incrementa el clima de odio y de ignorancia que hay entre los votantes de Arizona.

"La comunidad en general muchas veces desconoce los dos lados de la moneda, solo escuchan la versión de los políticos conservadores que aseguran que los indocumentados vienen a quitarles los trabajos y a beneficiarse de servicios públicos", dijo García.

En 2005, un total de 16 mil millones de dólares en remesas fueron enviadas a México, y 2.500 millones de dólares a El Salvador. Para estos países las remesas representan una de las fuentes más importantes de ingresos.

García agregó que este tipo de iniciativas de ley solamente fomenta una división que enfrenta a los anglosajones en contra de mexicanos, y que no resuelve el problema de la inmigración ilegal.

El desierto de Arizona ha sido calificado como el punto más vulnerable de entrada de inmigrantes indocumentados al país. De acuerdo a la Patrulla Fronteriza, al término del año fiscal 2005, más de 500.000 inmigrantes indocumentados fueron arrestados en esa frontera.

Para el inmigrante mexicano Marcos Luis Santos, la sola idea de tener que pagar otro impuesto le preocupa y le indigna.

"Nosotros pagamos y pagamos más impuestos y cada día tenemos menos derechos", se quejó el jornalero.

Enfatizó que el dinero que le envía cada quincena a su esposa sirve para darle de comer a sus cuatro hijos, y que pagar 8 dólares en impuestos significaría un par de zapatos menos para ellos. EFE

 
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