La
organización humanitaria dijo que el 74 por ciento de las
muertes se registraron en Tegucigalpa y San Pedro Sula, los principales
centros poblacionales del país.
Informó además de que el 88 por ciento de los crímenes
fueron cometidos con armas de fuego y que solamente el 15 por ciento
de las muertes son atribuidas a actos de pandilleros.
Casa
Alianza registra la muerte de 3.131 niños y jóvenes
menores de 23 años entre 1998 y enero de 2006.
El organismo humanitario dijo que la mayoría de estos crímenes
se mantienen impunes.
En su comunicado, el organismo demandó la atención
de las autoridades y de la sociedad ante estos hechos.
"No podemos como sociedad seguir siendo tolerantes e indiferentes
ante estas muertes violentas y ejecuciones, esto es peligroso para
la ciudadanía y para un país que busca garantizar
un Estado de Derecho", advirtió.
Según estudios de Casa Alianza, en 2006 los asesinatos de
niños y jóvenes continúan manifestando las
mismas características y modus operandi de ejecuciones arbitrarias
que se vienen presentando desde años anteriores.
"Los cuerpos de niños(as) y jóvenes se encuentran
en lugares descampados, en ríos o en caminos pocos transitados,
con señales de tortura, o quemados; teniendo las manos y
pies atados y con disparos a la cabeza y/o en otras partes vitales
del cuerpo", dice un informe del organismo al que tuvo acceso
Proceso Digital
Nuevas formas
No obstante, agrega el informe que a partir de 2005 se detectaron
nuevas tendencias de ejecuciones.
"Los niños y jóvenes han estado siendo ejecutados
en grupos de dos o más; sus victimarios están arrojando
sus cuerpos de carros o disparan desde motocicletas y a algunos
de los ejecutados no se les esta vinculando con la comisión
de delitos o infracciones, pero si con relaciones a pandilleros
aunque los mismos no formen parte de dichas pandillas", indicó.
Advirtió que las muertes ya no solo se manifestaron contra
niños y jóvenes que forman parte de pandillas sino
que también contra niños y jóvenes escolares
y que laboran.
"En
Honduras se atenta prácticamente a diario, contra la vida
de niños, niñas y jóvenes. Ante este hecho,
Casa Alianza considera que la ruta a seguir por parte de las autoridades
esta escrita: investigar profundamente los hechos, perseguir y sancionar
a los responsables", demandó.
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Los
organismos de derechos humanos responsabilizan a la
policía por las ejecuciones. |
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El
informe de Casa Alianza se hizo público en momentos
en los que una ola de violencia abate a la sociedad hondureña,
ante el reclamo ciudadano a las autoridades del Gobierno para
que impulsen políticas que frenen el flagelo.
El ministro de Seguridad, Álvaro Romero, dijo la semana
anterior a la prensa, que más de 400 personas han perdido
la vida en diferentes hechos violentos en 2006, pero que esta
cifra no es superior a la registrada en años anteriores
en el país.
Como
ejemplo citó que en diciembre de 2005, las autoridades
registraron la muerte violenta de 360 personas.
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El
presidente Manuel Zelaya salió en defensa de su ministro
de Seguridad, al decir que quienes le critican pareciese que están
apoyando la inseguridad, que no quieren cambios ni que la gente
honesta venga a dirigir los programas.
Zelaya dijo que las críticas en contra de Romero "son
injustas" ya que su Gobierno tiene un plan de seguridad que
contempla una serie de medidas para enfrentar la ola delictiva.
El Plan de Seguridad de Zelaya está siendo cuestionado por
organismos de defensa de los derechos humanos en el país,
los que consideran que el mismo se encamina "a la militarización
de la seguridad ciudadana".
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