"Tango
fusión", "tecnotango" o "tango electrónico"
son algunos de los nombres que ha recibido la movida iniciada hace
apenas un lustro.
Entre
los precursores del "tango electrónico" están
Gotan Project y Bajofondo Tango Club, liderados, respectivamente,
por los argentinos Eduardo Makaroff, radicado en Francia, y Gustavo
Santaolalla, candidato a un Oscar por la banda sonora de "Brokeback
Mountain".
El
movimiento se completa con grupos como Narcotango, Otros Aires,
Ultratango, Tango Crash, San Telmo Lounge, Yira, Tanghetto y Malevo
Sound Project, que admiten que sus creaciones han revuelto el avispero
del tango, cuya última renovación musical se había
dado con Astor Piazzolla en la década de los años
70.
De
hecho, mientras algunos aún discuten si Piazzolla "es
o no tango", los creadores del tecnotango ven en él
a una especie de patrono del que imaginan que si aun viviera, utilizaría
computadores para hacer música.
"El
tango estaba detenido y el peligro de una cultura es convertirse
en una tradición inamovible. Esta movida demuestra que aún
pueden darse nuevas expresiones dentro del tango. Pero sé
que movió la estantería, generó polémicas,
adhesiones, rencores y odios", dijo a EFE Carlos Libedinsky,
líder de Narcotango.
El tango electrónico surge de la fusión de instrumentos
tradicionales del tango, como el bandoneón, con ordenadores
y "samplers", ya sea en temas "remixados", en
composiciones totalmente nuevas o utilizando fragmentos de canciones
clásicas de la música caracterizado por el compás
del "dos por cuatro" o de intérpretes célebres
como Carlos Gardel.
Aquí
se impone "la pregunta del millón": ¿se
trata de un subgénero del tango o de la música electrónica?
La respuesta depende de cada grupo.
Mientras
Bajofondo y Gotan Project definen lo suyo como música electrónica,
Miguel Di Génova, de Otros Aires, asegura que su propuesta
es "90 por ciento tango y el resto electrónico".
"Algunos
hacen música electrónica y le ponen toques de tango,
pero conservan la identidad propia del sonido electrónico.
Otros hacen tango y lo fusionan con la electrónica, pero
está de base esa típica vibración tanguera,
melancólica. Nosotros conservamos la suciedad, el sonido
áspero del tango de los años 30 y 40", explica
Di Génova.
Otros
Aires, que en sus presentaciones en vivo utiliza el vídeo-arte,
tiene una formación ecléctica, con gente que viene
del tango, pero también con músicos que transitaron
por el pop, los ritmos latinos, el rock y hasta el punk.
La
diferencia de dónde está puesto el acento en cada
propuesta, sea en lo "tecno" o en el tango, determina
en gran medida el ámbito donde suena el tecnotango.
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En
las discotecas, con aires "chill-out", se adueña
del "after hours" (después de hora), pero
esta propuesta musical también tiene llegada en las
"milongas", los salones para bailar tango, donde,
incluso, está dando lugar a nuevas formas para esta
danza.
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Pero
el tango fusión, que ha logrado espacios propios en el VIII
Festival de Tango que se celebra por estos días en Buenos
Aires, también cosecha críticas.
"Los electrónicos son los hijos no reconocidos de Piazzolla
Tomaron lo peor de él. No hay riqueza de melodías
internas y hay excesiva percusión", opina Gustavo Benzecry
Sabá, bailarín y autor del "Glosario de la danza
de tango".
Para Benzecry Sabá, simplemente, no es tango: "es música
electrónica con bandoneón. Si se le saca el bandoneón,
quedan puros sonidos electrónicos. En cambio, al tango, si
se le saca el bandoneón, queda tango".
Más
conciliador, el presidente del Ateneo Porteño del Tango,
Segismundo Holzman, dice que "mientras no se pierda la esencia
del tango, hay que respetar a este subgénero, que si logra
alquimia, puede llegar a ser una variante del tango como alguna
vez lo fue Piazzolla".
"Pero
el tango es roña, mugre, sangre, se hace desde abajo, y en
muchos de estos grupos hay más de llamar la atención,
de rock, y falta la esencia del tango", sostiene para azuzar
la polémica. EFE |