Al término
de una reunión de hoy en Guatemala en la que se analizó
la capacidad de respuesta para la atención a desastres, el
secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios,
Jan Egeland, dijo que "lamentablemente" hay malas noticias
para este año.
"Viene
una temporada de desastres naturales importantes más que
en el 2005, no sólo de torrenciales lluvias, sino también
de sequía", señaló el directivo de la
ONU, al recordar que el año pasado hubo 15 huracanes, aunque
no todos golpearon a Centroamérica.
Según
un informe de la ONU conocido al término de la reunión,
el año pasado la época de lluvias dejó en Guatemala
1.500 muertos y dos millones de afectados.
Mientras,
en El Salvador se registraron 20 muertos y 123.000 evacuados, y
en Nicaragua 10 muertos y 9.970 evacuados.
En
Honduras, según el informe, se registraron 40 muertes, 92.869
afectados, 11.000 desplazados y 30.000 evacuados, en tanto que en
Costa Rica hubo 1.235 evacuados.
Durante
el encuentro, organizado por la ONU y el Centro de Coordinación
para la Prevención de los Desastres Naturales en Centroamérica
(CEPREDENAC), se acordaron las líneas de acción preventiva
que los países del área deben poner en marcha entre
marzo y junio próximos.
Y
también las que deben funcionar entre junio y diciembre,
durante la estación lluviosa.
Entre
éstas figuran la realización de inventarios de los
planes de emergencia y contingencia, así como de la existencia
de recursos materiales, técnicos y financieros para hacer
frente a los eventuales desastres.
Además,
establecer un plan de capacitación en todos los niveles,
realizar un estudio sobre la ayuda humanitaria existente, identificar
las necesidades y establecer planes de albergues.
El
secretario ejecutivo de la CEPREDENAC, el panameño David
Smith, explicó a periodistas que lo más esencial para
contrarrestar los efectos de la temporada de huracanes en el 2006
es la creación de albergues, tener planes de evacuación
y divulgar los planes de emergencia existentes.
Añadió
que en la región existen instrumentos que no se aplican durante
las emergencias, porque cada año hay comunidades que siempre
sufren las secuelas de los desastres y ni siquiera conocen las rutas
de evacuación.
Según
Egeland, debido a la falta de planes de prevención y evacuación,
desde hace unos 30 años se registran en Centroamérica
y el Caribe un promedio 3.500 muertos anuales por desastres naturales.
El
representante de la ONU señaló que es necesario trabajar
en la adaptación de los modelos de desarrollo para que la
reducción de riesgos se convierta en el centro de las políticas
de desarrollo sostenible. EFE |