Frente
a la hipótesis de la "invasión", el diplomático
abogó por mejorar las relaciones bilaterales con un diálogo
"menos polémico y retórico" y por medio
de "acuerdos o, por lo menos, coincidencias en el futuro".
"Deberíamos llegar a
coincidencias en áreas donde hemos colaborado históricamente,
como la lucha contra la droga ilícita, la energía,
el terrorismo y la delincuencia internacional", manifestó
el diplomático estadounidense.
Brownfield reconoció que
existen diferencias de fondo entre ambos países, pero consideró
que esas diferencias no deben interpretarse como "provocaciones
o faltas de respeto".
Los comentarios conciliatorios del
embajador contrastan con las acusaciones mutuas emitidas por funcionarios
de EEUU y Venezuela esta semana.
El martes, el jefe de los servicios
de inteligencia de EEUU, John Negroponte, acusó a Chávez
de desarrollar una política exterior "extravagante"
que busca influir en otros países de la región mediante
el uso de recursos económicos generados por el petróleo.
El
vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, le respondió
hoy que es Estados Unidos el que se inmiscuye en los asuntos de
los demás países a través de una "política
de signo fascista". EFE |