Fracasa lucha global contra
la desnutrición, según el BM
   

03 de marzo de 2006

Washington - La comunidad internacional y la mayoría de los países en desarrollo han fracasado a la hora de erradicar la desnutrición, a pesar de que existen métodos eficaces para solucionar el problema, señaló hoy el Banco Mundial (BM).


La alternativa ahora es, según un informe divulgado hoy, seguir ignorando el problema, como ocurrió durante más de una década con el sida, o asignar finalmente a la nutrición un papel central en el desarrollo, de forma que se puedan llevar a cabo una amplia gama de mejoras económicas y sociales para que eso sea posible.

En el informe titulado "Colocar nuevamente la nutrición como aspecto central en el desarrollo", el Banco advierte que la desnutrición cuesta a los países pobres hasta el 3 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) anual.

El estudio también afirma que la malnutrición puede aumentar los riesgos de infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), al tiempo que reduce el número de niños y madres que logran sobrevivir al paludismo.

El Banco recuerda en su análisis que un grupo de los principales economistas del mundo, entre ellos varios premios Nobel, concluyeron en 2004, en un estudio que pasaría a conocerse como el Consenso de Copenhague, que la nutrición es una de las mejores inversiones que se puede hacer para reducir la pobreza y mejorar el crecimiento.

"La mala nutrición está relacionada con más de la mitad de todas las muertes infantiles del mundo", afirmó en un comunicado Jean-Louis Sarbib, vicepresidente para Desarrollo Humano del Banco Mundial, quien aseguró que ese porcentaje no ha sido igualado por ninguna enfermedad infecciosa "desde la peste negra".

Sarbib apuntó que casi el 60 por ciento de los niños que mueren de enfermedades comunes como la diarrea y el paludismo "podrían haber sobrevivido, en última instancia, si no hubiesen estado malnutridos".

El organismo destaca que Africa y el sureste asiático son las regiones más afectadas por la desnutrición, aunque el problema también afecta de forma significativa a algunos países de Latinoamérica y el Caribe como Guatemala, Haití y Honduras.

Según el Banco Mundial, la desnutrición no es simplemente resultado de tener poca comida.

De hecho, el estudio asegura que muchos niños que viven en hogares con alimentos de sobra todavía sufren problemas de falta de peso, debido a malos consejos sobre alimentación infantil o pobres servicios sanitarios.

Entre los factores que pueden conducir a la desnutrición figuran el bajo consumo calórico y la escasa ingesta de proteínas por parte de las mujeres embarazadas o el que algunas de las nuevas madres no dan el pecho a sus hijos a pesar de que esa es "la mejor fuente de nutrientes y la mejor protección frente a muchas enfermedades
infecciosas y crónicas".

El informe hace hincapié en que el efecto más nocivo de la desnutrición se produce durante el embarazo y los primeros dos años de vida, y los efectos de este daño inicial en la salud, el desarrollo del cerebro, la inteligencia, la posibilidad de adquirir
conocimientos y la productividad son en gran medida irreversibles.

Eso lleva al organismo multilateral a aconsejar a los gobiernos con recursos limitados que concentren las medidas en el breve período entre la concepción y los 24 meses de edad.

Según el informe, los programas de nutrición destinados a niños mayores tienen poco efecto, de tener alguno.

El estudio destaca que entre las iniciativas eficaces en la lucha contra la desnutrición figuran programas como los de transferencia condicionada de fondos, que existen en muchos países latinoamericanos como Brasil, Colombia, México o Chile.

Esos programas vinculan el desembolso de fondos a criterios como la ayuda escolar o la participación en programas sanitarios. EFE

 
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