Según
confirmó Carmen Moreno, directora del Instituto Internacional
de Investigaciones y Capacitación de la ONU para la Capacitación
de la Mujer (INSTRAW), 'en la actualidad más del 54 por
ciento de las remesas de América Latina son enviadas por
mujeres'.
'Esta
creciente feminización de las migraciones se explica porque
antes las mujeres iban como esposas o hijas, mientras que ahora
migran como proveedoras económicas', puntualizó.
En
2003, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), el 42 por ciento de los emigrantes latinoamericanos envió
regularmente remesas a sus familias en su país de origen.
Paralelamente,
los datos del BID aseguran que los envíos de remesas a
Latinoamérica han pasado de 18.000 a 45.000 millones de
dólares en los últimos cinco años.
Conseguir
que parte de este dinero mejore la situación de las mujeres
en su país de origen es uno de los asuntos que se encuentran
en la agenda de la 50 Comisión para el Estatus de la Mujer
que se celebra estos días en la sede Naciones Unidas en
Nueva York.
Desde
España se ha lanzado una propuesta 'para que parte de la
comisión bancaria del envío de remesas sea donado
en los países de origen de las inmigrantes para promocionar
políticas de igualdad de género', dijo Rosa Peris,
directora del Instituto de la Mujer.
La
posición de las mujeres emigrantes en los países
receptores se caracteriza por la concentración en un número
muy reducido de ocupaciones de bajos salarios, la ausencia de
protección social y las malas condiciones laborales.
Además,
cuentan con mayores tasas de desempleo que las mujeres nativas
y ganan sueldos más bajos que los hombres inmigrantes.
Mar
García, investigadora de INSTRAW, afirmó que 'las
mujeres inmigrantes, al ser proveedoras económicas, ganan
autonomía económica, pero a la vez son las grandes
perjudicadas ya que están asumiendo los dos roles: la tarea
reproductiva y la productiva'.
Los
gobiernos latinoamericanos y las organizaciones internacionales
están empezando a considerar la feminización de
remesas como una fuerza económica creciente, aparte de
como una herramienta para el desarrollo y la lucha contra la pobreza.
 |
'Cuando
las remesas las reciben las mujeres se canalizan mejor hacia
el bienestar familiar, además de invertir en salud
y educación, lo que redunda en que muchas niñas
estén accediendo a niveles de educación a
los que antes no accedían', aseguró García. |
Esta
tendencia ha provocado que los gobiernos afectados por este fenómeno
comiencen a orientar sus políticas a la protección
de las remesas para fomentar el desarrollo y el sustento, y no
sólo para intentar reducir la pobreza.
'Los
gobiernos tienen que apoyar sus políticas con leyes orientadas
a que el dinero de las remesas no tenga sólo un fin consumista,
sino que sirva para mejorar cultural y económicamente',
aseguró Selma Estrada, ministra de la Mujer de Honduras.
Desde
el INSTRAW se apunta otra tendencia con mayor potencial: las remesas
colectivas o aquéllas en las que un grupo de inmigrantes
que desde los países de destino se unen y envían
dinero para construir un colegio o comprar una ambulancia.
Entre
las políticas que se han puesto en marcha para mejorar
la aportación de las remesas destaca la reducción
de comisiones en las transferencias en los envíos a través
de bancos y las agencias utilizadas mayoritariamente por los inmigrantes.
Sin
embargo, el INSTRAW advierte de que las remesas no van a ser la
salvación de los países en vías de desarrollo,
mientras no se apliquen políticas públicas claras
que ayuden a maximizar sus posibilidades.
'Para
que las remesas sean realmente efectivas es necesaria una coordinación
entre los países emisores y receptores de migración,
sobre todo en la elaboración de políticas conjuntas
que estén al servicio del desarrollo de los países',
concluyó García. EFE