Bajo
esta propuesta, añadió, Bush puede proponer la anulación
de ciertos gastos que considere innecesarios o no justificados,
sin necesidad de modificar el resto del contenido de un proyecto
de ley determinado.
"Cuarenta
y tres gobernadores tienen este veto" que les permite eliminar
aspectos concretos de una ley y "el presidente necesita una
autoridad similar que le ayude a controlar el gasto injustificado
y el despilfarro en el presupuesto federal", agregó.
Por
ello, Bush instó hoy al Congreso a que considere cuanto
antes su propuesta con la que pretende lograr su objetivo de recortar
a la mitad el déficit público en 2009.
El
presidente ya había adelantado su intención de presentar
esta propuesta esta mañana, en un acto en la sede del Consejo
de Asesores Económico, donde afirmó que "ahora
es el momento de ofrecer esta importante herramienta de disciplina
fiscal a Washington".
Bush
no es el primer presidente que solicita este poder que, en el
año 1996, consiguió el demócrata Bill Clinton,
aunque dos años después lo anuló el Tribunal
Supremo, por considerar que era inconstitucional permitir al mandatario
enmendar leyes aprobadas por el Congreso.
Según
Bush, el Supremo revocó esa ley entonces "por problemas
en la forma en que estaba redactada" pero eso, añadió,
"no debe ser el final de la historia".
En
su opinión, tener la posibilidad de vetar algunos aspectos
puntuales de la legislación fiscal ayudará a reducir
el derroche en el gasto y el déficit presupuestario, así
como "garantizar que los dólares de los contribuyentes
se gastan prudentemente". EFE