Reducción pobreza tardaría
146 años: FAO
   

06 de marzo de 2006

Porto Alegre - El secretario general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, advirtió hoy que, en las actuales condiciones, serán necesarios 146 años para alcanzar las metas de reducción de pobreza que se propuso la ONU para el 2015.


"El objetivo de la ONU de reducir en la mitad el número de personas que pasan hambre, con las actuales tendencias, no será alcanzado en 2015 sino en 2150", afirmó Diouf en la apertura de la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural.

Según cálculos de Naciones Unidas, aproximadamente 900 millones de personas (tres cuartos de la población mundial pobre) vive en áreas rurales y depende del acceso a la tierra para subsistir.

En la Conferencia, convocada por la FAO y que proseguirá hasta el próximo viernes en la ciudad brasileña de Porto Alegre, participan delegaciones de 80 países, 20 de las cuales encabezadas por ministros.

La reunión de Porto Alegre se produce 27 años después de la primera Conferencia sobre Reforma Agraria de la FAO y tiene por objetivo debatir las políticas de distribución de tierra y de agua de cara al compromiso que asumieron en 2000 los países de la ONU de reducir a la mitad el número de pobres y de personas con hambre para el 2015.

"Se pasaron 27 años desde la primera Conferencia y había llegado la hora de volver a debatir el tema, cuando el problema se sitúa en el eje de la política de seguridad alimentaria del mundo", afirmó el secretario de la FAO en su discurso.

El senegalés enfatizó que, en las actuales condiciones, difícilmente la ONU cumplirá su objetivo de reducir la pobreza, aunque, en declaraciones posteriormente a EFE, aclaró que "espero que esas tendencias cambien para que podamos cumplir el objetivo".

El Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, que participa de la Conferencia como observador, considera que, sin una reforma completa a la economía mundial, será imposible que la ONU cumpla su objetivo.


Jacques Diouf.
"Un obispo acostumbraba decir que no basta estar a favor de los pobres pues hay que estar contra de los ricos. Hay riqueza suficiente para resolver los problemas de pobreza, pero sin voluntad política la pobreza apenas será reducida en 5015", aseguró a EFE el líder nacional del MST, el economista Joao Pedro Stédile.

Según Diouf, la reforma agraria dejó de ser exclusivamente un problema de acceso a la tierra y pasó a ser también un problema de garantizar a los más pobres y vulnerables oportunidades de ingresos decentes y garantías de alimentación.

Ello exige, agregó, que los pequeños agricultores también sean competitivos para producir e inversiones en capacitación e infraestructura que le agregue valor a su producción.

El ministro brasileño de Desarrollo Agrario, Miguel Rossetto, que también participó en la apertura de la Conferencia dijo que lamentablemente los objetivos de la primera reunión, en 1979 en Roma, no se cumplieron y llegó la hora de discutirlos de nuevo.

Aseguró que la globalización aumentó la pobreza y las desigualdades y que las negociaciones que actualmente adelantan los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) no pueden abordar la agricultura sin tener en cuanta a los agricultores.

"Las normas que regulan el comercio internacional inciden en todos los países y es necesario un esfuerzo común para defender la economía de la agricultura familiar", aseguró.

El ministro admitió que Brasil, en donde el 2,7 por ciento de los propietarios acapara el 57 por ciento de las tierras, aún tiene mucho por hacer en la reforma agraria.

Rossetto agregó que es significativo que la FAO escogiese como sede de la Conferencia a Porto Alegre, la cuna del Foro Social Mundial y en donde surgió el movimiento que considera que "otro mundo posible".

Tanto Diouf como Rossetto destacaron que la reunión de esta semana contará con una importante participación de voceros de la sociedad civil e incluso un representante de la organización internacional Vía Campesina tuvo la oportunidad de pronunciar un discurso en la ceremonia de apertura.

El vicepresidente brasileño y jefe de Estado en ejercicio, José Alencar, igualmente presente en la apertura, destacó los esfuerzos realizados por Brasil tanto para combatir el hambre a nivel nacional como para defender la creación de un fondo mundial destinado a la lucha contra la pobreza en todo el planeta. EFE

 
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