Los
diversos esfuerzos del gobierno para frenar esto, incluyen según
el Washington Post, varias investigaciones del FBI, pruebas del
polígrafo dentro de la CIA, y una advertencia del Departamento
de Justicia a los periodistas sobre la posibilidad de ser procesados
bajo la ley de espionaje.
En semanas pasadas, docenas de empleados de la
CIA, la Agencia Nacional de Seguridad y otras agencias de inteligencia
han sido investigadas por agentes de la oficina del FBI de Washington.
El objetivo es descubrir posibles fugas de información
sobre dossiers de las prisiones secretas de la CIA y el programa
de espionaje a ciudadanos de la Agencia Nacional de Seguridad.
Numerosos empleados de la CIA, FBI, el Departamento
de Justicia y otras agencies también han recibido cartas
desde el poder judicial prohibiéndoles comentar cualquier
asunto, hasta el material desclasificado que tenga que ver con
los programas de la ANS, como publica el Washington Post. También
se está discutiendo en la Casa Blanca la aprobación
del endurecimiento de las penas por filtraciones
En California, como muestra de la decisión
judicial de recrudecer el control a los medios con las filtraciones,
el Washington Post destaca el contacto que han mantenido los agentes
del FBI con un pequeño periódico para investigar
cómo consiguieron documentos judiciales sellados.
Es
la campaña más dura
Algunos expertos coinciden en el hecho de que,
de forma global los incidentes representan la campaña más
dura contra las filtraciones en mucho tiempo, y que van a hacer
todavía más tensas las ya deterioradas relaciones
entre los medios nacionales y la Casa Blanca.
El Director Ejecutivo del New York Times, Bill
Keller entrevistado por el Post, afirma que ve cómo el
gobierno expresa cierta satisfacción en:
“Arrastrar a los periodistas delante del
gran jurado, y no soltar ninguna información o tachar de
traidores a los que se preocupan demasiado por los asuntos que
atañen a todo el público. No se cómo la acción
seguirá a la retórica, pero algunos días
parece como si el gobierno estuviese declarando la guerra en casa
a los valores que tanto defiende en el extranjero.”
El Washington Post señala a Bush como el
promotor de la investigación sobre las filtraciones de
la Agencia Nacional de Seguridad, en un acto que según
Bush “está ayudando al enemigo”. El portavoz
de la Casa Blanca ha dicho recientemente que aunque está
dentro de los propósitos del presidente proteger la libertad
de prensa, también es necesario velar por el material clasificado
en la cruzada antiterrorista de EEUU.
Como describe el Post, la divulgación
de material clasificado, al igual que en España, está
penado por la ley, pero las filtraciones son una realidad allí
donde hay focos de poder; no hay que olvidar la cantidad de conversaciones
off the record como las charlas diarias entre periodistas, políticos,
expertos y todos aquellos que tienen contacto continuo con el
gobierno.
En España las grandes filtraciones a la prensa desde el
gobierno han sido el caso GAL o la reunión de Carod Rovira
con ETA, sólo por poner un par de ejemplos de la dilatada
trayectoria de filtraciones y goteras de los tres poderes en España.
Tomado de periodistadigital.com