La
intensa actividad diplomática también tuvo como
anfitrión al presidente saliente, Ricardo Lagos, quien
se reunió con los dignatarios extranjeros en el Palacio
de la Moneda.
Un
total de 31 jefes de Estado y de Gobierno, enviados especiales
de alto nivel y delegaciones que sobrepasan las 800 personas estarán
presentes en la toma de posesión de Bachelet quien, a los
54 años, se convertirá en la primera mujer que gobernará
Chile, por un período de cuatro años.
A
primera hora, Bachelet recibió a la primera ministra de
Nueva Zelanda, Helen Clark, quien destacó que Bachelet
"representa una gran oportunidad para las mujeres, por la
política de paridad total (de géneros) que postula".
También
recibió al presidente de Paraguay, Nicanor Duarte; al secretario
general Iberoamericano, Enrique Iglesias, y al Príncipe
de Asturias, Felipe de Borbón, quien consideró que
la llegada de Bachelet al Gobierno es un hecho muy importante,
"no sólo para este país sino para Sudamérica".
Más
tarde Bachelet se reunió durante 35 minutos con el presidente
de Bolivia, Evo Morales, primer mandatario de ese país
que visita Chile y con quien acordó fortalecer las relaciones
bilaterales.
Chile
y Bolivia mantienen suspendidas sus relaciones diplomáticas
desde 1978, debido a la demanda de La Paz de recuperar el acceso
al Pacífico que perdió en una guerra del Siglo XIX.
"Hemos
ratificado la plena voluntad de trabajar en una agenda bilateral
que permita seguir avanzando en los desafíos que tienen
nuestros países, para que nuestros pueblos vivan en mejores
condiciones", afirmó Bachelet tras la reunión.
Morales,
en tanto, dijo sentirse muy contento en Chile y afirmó
que "ahora tenemos la oportunidad de conducir nuestros países,
sobre todo para reparar la discriminación de los indígenas,
resolver los problemas de discriminación de la mujer, no
sólo en algún país sino en toda Latinoamérica".
El
mandatario boliviano regaló un charango a Bachelet, a raíz
de las diferencias que surgieron cuando el presidente Lagos regaló
un ejemplar de este instrumento a Bono, líder de la banda
irlandesa U2 en febrero pasado.
Morales
se reunió con Bachelet después de ser recibido en
La Moneda por el presidente Lagos, a quien pidió su colaboración
en el tema de la pobreza y la seguridad social.
Ambos
mandatarios analizaron la marcha del Acuerdo de Complementación
Económica vigente entre ambas naciones, que permite la
entrada a Chile sin pago de aranceles de más del 90 por
ciento de los productos bolivianos.
En
la cita, Lagos y Morales no abordaron la demanda marítima
de Bolivia a Chile ni tampoco asuntos energéticos y el
mandatario chileno, en un gesto inédito, acompañó
a su visitante hasta la salida al término de la reunión.
El
presidente boliviano, en una reunión de prensa, calificó
de "importantísima e histórica" la reunión
que tendrá mañana con la secretaria de Estado de
EEUU, Condoleezza Rice.
Subrayó
al respecto que "siempre estaremos dispuestos al dialogo
(...) tanto con (el presidente de EEUU, George W.) Bush como con
(el presidente de Cuba) Fidel Castro".
Con
EEUU, Bolivia busca acordar "una verdadera y efectiva lucha
contra el narcotráfico: queremos un pacto con el Gobierno
de EEUU (...) que no puede ser un pretexto para controlar o recuperar
el poder político y el control de nuestros gobiernos",
subrayó.
"Los
pueblos indígenas pertenecemos a la cultura del diálogo,
somos de la cultura del consenso, no somos simples mayorías
y minorías que llevan a la confrontación, eso pertenece
a la cultura occidental", remarcó.
Morales
además fue homenajeado por unas 300 organizaciones sociales
y políticas de Chile, en la cancha de tenis del Estadio
Nacional, donde se reunieron unas 6.000 personas que gritaron:
"Mar para Bolivia" y en el que el mandatario fue el
único orador.
"Este
acto es para mi un sueño", dijo emocionado Morales,
que en su discurso de casi una hora dijo que su proyecto político
tratará de revertir la situación de abandono de
los pueblos originarios "dueños del territorio y de
sus riquezas naturales".
En
otro contexto, seis activistas del grupo ecologista Greenpeace
fueron detenidos cuando protestaban contra los presidentes de
Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Argentina, Néstor
Kirchner, por la construcción de dos plantas de celulosa
en la localidad uruguaya de Fray Bentos, fronteriza con Argentina.
La
jornada culminó con una cena ofrecida por el presidente
Lagos a los Jefes de Estado y de Gobierno que asisten a la ceremonia
de transmisión de mando. EFE