10
de marzo de 2006
Chicago
- La policía calculó en unas 150 mil personas los
manifestantes que colmaron hoy el centro de Chicago alrededor
de la Plaza Federal para demandar una reforma migratoria "más
humana".
Entre
los participantes predominaron las banderas mexicanas y de EEUU,
pero también se destacaron delegaciones de otras comunidades
inmigrantes como de Irlanda, Polonia y Asia.
Los
organizadores, que querían realizar una contundente demostración
de fuerza ciudadana contra la llamada Ley Sensenbrenner (HR4437),
afirmaron que la concurrencia pudo haber superado las 400 mil
personas.
La
convocatoria, realizada por unas 150 organizaciones mexicanas,
latinas y multiétnicas, atrajo gente que vive en zonas
alejadas del centro de la ciudad.
Las
estaciones del tren urbano quedaron saturadas al punto de que
la gente demoró hasta dos horas para hacer un recorrido
que habitualmente demanda 20 minutos.
Unos
200 autobuses repletos de inmigrantes llegaron desde todos los
barrios y ciudades cercanas a Chicago con gran concentración
de inmigrantes latinos, tales como Aurora, Elgin, Joliet y Waukegan.
La
gente fue exhortada a abandonar el trabajo en una "huelga
virtual", para poner en evidencia la importancia de
la fuerza laboral inmigrante en esa ciudad.
Desde
la concentración en Union Park, la marea humana se
dirigió a pie hasta la Plaza Federal, con megáfonos
y pancartas donde se leía "Bush: soy mexicano
y mi hijo murió en Irak", entre otras.
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La
Alianza Nacional de Comunidades Caribeñas y Latinoamericanas
congregó a unos 50 mil miembros, que marcharon con banderas
de Guatemala, Ecuador y Colombia.
También hubo representaciones de grupos sindicales, iglesias
evangélicas, del Centro de Cultura Puertorriqueño
y de la Nación de Islam.
Hubo
un gran despliegue policial, pero dedicado principalmente a controlar
el tránsito en la zona.
En
el mitin hablaron el gobernador de Illinois, Rod Blagojevich,
el alcalde de Chicago Richard M. Daley, el congresista Luis Gutiérrez
y el senador Richard Durbin, además de dirigentes comunitarios.
Blagojevich,
hijo de un inmigrante serbio, dijo que entendía la importancia
de mantener la "familia unida" y se pronunció
contra las deportaciones de inmigrantes que tienen hijos ciudadanos.
"Los
inmigrantes no son criminales, sino trabajadores", dijo el
gobernador, quien se encuentra en campaña por la reelección,
y finalizó su discurso en un improvisado español:
"familia, trabajo y oportunidades son mis valores".
"Chicago
fue construida por gente inmigrante que solamente quería
participar del sueño americano", dijo Daley a la multitud.
"No
debemos convertirlos en criminales. No es por eso que nuestra
nación ha sido reconocida siempre", agregó
el alcalde.
Por
su parte, el puertorriqueño Gutiérrez dijo estar
"muy orgulloso por la marcha y porque logramos unir lo mejor
que tiene Chicago".
El
demócrata Durbin a su vez se refirió a la enmienda
que presentó en el debate migratorio que se realiza en
el Senado en Washington D.C. y por la cual pide que inmigración
indocumentada sea considerada una ofensa civil, y no criminal
como fue aprobada en la Cámara de Representantes.
La
demanda de las organizaciones organizadoras de la marcha fue la
regularización migratoria para todos los indocumentados,
que en Illinois se estiman en medio millón de personas.
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Asimismo,
plantearon que el Estado debería convertirse en un
"santuario" para todos los inmigrantes.
Tanto
el gobernador como la clase política local y representantes
federales mantienen posiciones pro-inmigrantes que reconocen
la contribución de éstos a la economía
y la necesidad de que sean incorporados oficialmente a la
sociedad.
Horas
antes de la marcha, unos pocos representantes del grupo
anti-inmigrantes Minuteman se reunieron en el Parque Grant
a pocas cuadras de la Plaza Federal para protestar.
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"No queremos otro 9 de septiembre", dijo Carmen Mercer,
"y es por eso que exigimos que el Gobierno refuerce la vigilancia
en las fronteras".
Por
su parte, Sandra Gunn de la Federación por la Reforma Migratoria,
dijo que los políticos deberían ignorar "el
despliegue de arrogancia e intimidación" de los manifestantes,
y seguir adelante con la reforma. EFE